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Miércoles, 7 de junio de 2006
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La selección parte hacia Alemania con la ilusión de «hacer algo grande»
José Luis Rodríguez Zapatero despide a la selección convencido de que esta vez, tras años de decepciones, España llegará muy alto en el Mundial «Si el presidente da suerte, le llamaré», bromea Luis Aragonés
La selección parte hacia Alemania con la ilusión de «hacer algo grande»
CON EL PRESIDENTE. La expedición española, que partió ayer hacia Ginebra, recibió la visita de José Luis Rodríguez Zapatero, que les deseó suerte y pronosticó un «gran papel» al combinado. /EFE
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España comenzó ayer su viaje al Mundial de Alemania con las bendiciones del presidente del Gobierno. Antes de que la expedición española partiera rumbo a Ginebra, donde hoy disputará ante Croacia su último partido de preparación, José Luis Rodríguez Zapatero se acercó al hotel Meliá Barajas, desayunó con los miembros de la selección y les animó a realizar el mejor papel posible en la cita mundialista, que comenzará el próximo viernes.

Acompañado del secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, el presidente del Gobierno dio muestras de que su famoso optimismo antropológico alcanza también al fútbol. «Estoy convencido de que esta vez, sí. Y sí significa que vamos a hacer un gran papel. Estoy convencido. Tenemos un momento del deporte español brillante, desde luego en fútbol, como hemos demostrado en la Copa de la UEFA y en la Liga de Campeones y en otras muchas especialidades», afirmó.

Rodríguez Zapatero se reunió brevemente con el seleccionador nacional, Luis Aragonés, y con el capitán, Raúl González, y para ambos tuvo palabras de elogio y consideración. «España tiene un buen equipo, muy joven, lo que da también muchas esperanzas para el futuro. Les he visto con fuerza, con ganas y además tenemos un entrenador que es un sabio», aseguró.

Respecto al delantero madridista, cuya titularidad sigue siendo el gran debate abierto en torno al combinado nacional, el presidente del Gobierno se mostró cariñoso pero cauto. No quiso meterse en arenas movedizas. «No voy a opinar si debe o no jugar. Lo que puedo decir es que a mí me cae muy bien Raúl. Me parece una persona que pone todo el corazón y la fuerza en el campo», indicó el político leonés, cuya condición de hincha culé y de amante del buen fútbol quedó de manifiesto al referirse a un jugador por el que siente especial debilidad. «Tengo que reconocer que Iniesta, a todas las personas a las que les gusta el fútbol, les produce unas sensaciones muy interesantes porque tiene una enorme calidad. No es porque sea del Barcelona, pero objetivamente, con 22 años, verle jugar en el campo es un verdadero espectáculo», afirmó.

Tres horas después, la visita de Rodríguez Zapatero sería calificada de «afectuosa» por Luis Aragonés, que compareció ante los medios en el hotel de Ginebra en el que se hospedó la selección a su llegada a tierras suizas. El 'sabio de Hortaleza' aseguró que el presidente le había avisado que él da suerte, como demostró el día que acudió a ver la final de la Liga de Campeones entre el Barcelona y el Arsenal. Y un suertudo, lo sea o no realmente, nunca puede ser desdeñado por un técnico en vísperas de un Mundial. «La verdad es que los presidentes siempre despiden bien a los equipos cuando llega una cita mundialista. Él es del Barcelona y a ellos les ha ido bien este año. Si da suerte, perfecto. Yo suelo llamar al del cirio de vez en cuando, pero si él da suerte le llamaré a él también», apuntó el técnico con humor.

Viaje tranquilo

La primera jornada de este nuevo periplo mundialista de España comenzó, pues, con lo que puede considerarse una sesión oficial de buenos deseos y optimismo. El escepticismo, que no deja de ser la sabiduría del escarmentado, parecía quedar ayer para el centenar de periodistas que compartieron con la selección un plácido vuelo de hora y media hasta Ginebra. Lo cierto es que los internacionales españoles disfrutaron de un viaje tranquilo. Salvo algunos excesos de efusividad, media docena de sofocos de quinceañeras a la llegada de los internacionales a la terminal 1 de Barajas y la consabida ración de autógrafos y fotografías en la zona de embarque (Casillas fue con diferencia el más solicitado), los jugadores de Luis Aragonés no sufrieron mayores agobios y casi pasaron desapercibidos a su llegada al bello país de los inventores del reloj de cuco.



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