El emisario submarino proyectado en la comarca de Urdaibai coincide, guardando las distancias, con la ambiciosa infraestructura ideada por el Consorcio de Aguas Bilbao-Bizkaia para evitar el vertido de aguas residuales a la ría del Nervión. La 'joya' que pondría el broche, 25 años después, al Plan Integral de Saneamiento del Gran Bilbao es la construcción de una canalización submarina que lleve las aguas depuradas en las plantas de Galindo y Lamiako tres kilómetros mar adentro -su longitud total es de trece-. De este modo, la infraestructura pasaría a ser la tubería de evacuación submarina más grande del mar Cantábrico.
El anteproyecto ya se encuentra encima de la mesa de la Confederación Hidrográfica. No obstante, todo apunta a que su construcción va para largo. El problema, una vez más, es costear el proyecto. La complejidad de la obra dispara el presupuesto, por lo que se torna imprescindible que la Administración central declare la obra de interés general para que lleve el peso de la financiación. De momento, aseguran que es demasiado pronto para plantear su ejecución, aunque no la descartan.
Inversión millonaria
En la actualidad, la depuradora de Galindo, en Sestao, es la pieza fundamental del sistema al regenerar las aguas fecales de 800.000 vizcaínos. Pese a estar dotada de un moderno sistema biológico que permite depurar un alto porcentaje del residuo, el agua que devuelve a la ría aún tiene un 5% de contaminación. Por ello, el objetivo es que todo se dirija directamente al mar dada su gran capacidad de dispersión. Otra de las alternativas, más complicada, es dotar a la planta de nuevos sistemas de desinfección que depuren la totalidad del residuo.
Pese a todo, fuentes del Consorcio reconocieron que la consecución del proyecto es compleja al requerir de una gran inversión económica. Eso sí, recalcaron que sigue siendo una de sus prioridades. Mientras tanto, por lo que sí se felicitaron fue por el impulso que ha recibido la construcción de la futura depuradora de Lamiako, obra que ejecutará el Ministerio de Medio Ambiente.
Esta infraestructura forma parte de un plan de inversiones de más de 200 millones de euros que el Ejecutivo central materializará en Vizcaya. La planta de Lamiako, que costará 90 millones, estará construida en torno a 2011 y dará servicio a 225.000 personas. Su puesta en marcha aliviará la labor de Galindo al encargarse del tratamiento de las aguas de la margen derecha.
El diseño de la planta será pionero en España ya que, a diferencia de la Galindo, estará cerrada en su totalidad. El objetivo, explican, es que este tipo de infraestructuras se integren, cada vez más, en el entorno paisajístico de las ciudades.