Su declaración como infraestructura de interés general por parte del Ministerio de Medio Ambiente se produjo en 1994. Desde entonces, continuas desavenencias entre las Administraciones central y autonómica han motivado una dilación que parece llegar a su recta final. Y es que, la estación depuradora de aguas residuales de la comarca de Urdaibai será una realidad en 2009. El proyecto será financiado a través de la Confederación Hidrográfica del Norte (CHN). Su propio presidente, en una reciente visita a Bilbao, hizo autocrítica al reconocer que el Gobierno central «no había sido muy diligente» a la hora de afrontar su ejecución. Eso sí, Jorge Marquínez recalcó que su construcción es «urgente» y que no se va a perder «ni un mes más».
El proyecto ya ha sido aprobado y ha superado la fase de exposición pública sin alegaciones en su contra. En la actualidad, la Confederación está a la espera de recibir la necesaria declaración de impacto ambiental, que a priori será presentada en cuestión de días. Concluido el trámite, las obras se sacarán a concurso antes de final de año.
Una de las características del concurso público es que no sólo se licitará la obra, sino también el proyecto. De esta forma, el adjudicatario podrá incluir modificaciones en el conjunto de la infraestructura, «pero siempre dentro de los límites que marque la declaración de impacto ambiental», aclara Manuel Fernández, director adjunto de la CHN.
Con un presupuesto de 32 millones de euros, la futura depuradora de la comarca de Urdaibai, también conocida como de Lamiaren-Aramburu, dará servicio a más de 75.000 personas. El plazo de ejecución de las obras será de dos años, así que su puesta en marcha está prevista para 2009.
Una estructura 'invisible'
Si noticioso ya es el impulso otorgado por el ministerio, también lo será su estructura. La Confederación Hidrográfica ha ideado un emisario submarino de más de un kilómetro para verter directamente al mar las aguas residuales tratadas en la planta. Esta tubería, de casi un metro de circunferencia, discurrirá bajo tierra -a modo de los pozos petrolíferos- hasta su llegada a la costa.
Después de pasar por debajo del espigón del puerto de Bermeo, recorrerá otros 300 metros bajo el mar. La profundidad a la que se instalará rondará los 30 metros. Así, el de Urdaibai será el primer emisario submarino que se construya en Vizcaya.
Cuatro han sido las alternativas sopesadas por la CHN. Finalmente, la opción elegida, ubicada entre Bermeo y Mundaka, es la que más se aleja de la costa. La parcela inicial sobre la que se construirá la depuradora ronda los 25.000 metros cuadrados. La estación no se instalará a ras de suelo, sino que se colocará sobre una plataforma bajo la que se habilitarán dos falsos túneles, uno para el paso del arroyo Rosas y otro para el acceso al polígono Lamiaren. Su longitud oscilará entre 130 y 200 metros.
En total, los ingenieros estiman que se moverán cerca de 220.000 metros cúbicos de tierra, que se reutilizarán para elevar una plataforma que estará cubierta con vegetación autóctona. En principio no será cerrada en su totalidad ya que su impacto paisajístico es mínimo. De hecho, «sólo se ve desde un tramo del espigón», señala Fernández.
La que sí estará cerrada, para reducir la afección de los olores, es la zona de la planta destinada al tratamiento de fangos. Por otra parte, para minorar el impacto de las aguas residuales tratadas cuando se viertan al mar, la depuradora estará dotada de un mecanismo de desinfección que funciona mediante rayos ultravioletas.
La nueva instalación dará servicio a buena parte de los municipios de la zona. Bermeo, Mundaka, Gernika... En total, más de 75.000 personas. Para que las aguas, tanto las fecales como las procedentes de las lluvias, lleguen hasta la planta de Lamiaren-Aramburu, se instalará una red de colectores y tuberías. Esta obra, cuyo presupuesto gira en torno a 35 millones, corre a cargo de las instituciones autonómicas.
Con la vista puesta en proyectos de futuro, la Confederación Hidrográfica reservará en la plataforma un espacio para la ubicación de una planta destinada, exclusivamente, al tratamiento de aguas de la industria conservera, dado su predominio en Bermeo.