150.000 personas tuvieron que ir al exilio y 45.000 fueron detenidas y encausadas. Estas son las cifras que arrojó la Guerra Civil en el País Vasco. En recuerdo de aquellos combatientes que lucharon contra el bando franquista, la asociación Aterpe 1936 presentó ayer un boceto de la escultura que se inaugurará la próxima semana en el monte Artxanda de Bilbao.
«No se trata de abrir heridas, sino de cerrarlas de una vez por todas sin rencores», expresó su portavoz, Iñaki Astoreka. Nacionalistas, republicanos, gudaris, sindicalistas... el monumento ofrece un «sentido homenaje» a todos los que dejaron su sello grabado en la historia. En este punto radica la clave de la obra del autor portugalujo Juanjo Novella. La escultura, cuyo peso alcanzará las ocho toneladas, tiene un tamaño de seis metros de alto por ocho de ancho que conforman una enorme huella de acero. Para su ubicación se ha elegido una campa próxima a la salida del funicular. Además, a modo de espejo, se instalará durante un periodo de dos meses una réplica de dimensiones más reducidas en las cercanías del museo Guggenheim. «Así, la gente que mire hacia arriba sabrá que ahí pasó algo hace años», comentó Novella.
El acto de presentación se celebrará, coincidiendo con el aniversario del bombardeo de Artxanda, el domingo, 18 de junio, a las 12.00 horas y estará presidido por el lehendakari, Juan José Ibarretxe; el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, y el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna.