No sé si darle la enhorabuena o una bolsa para el mareo: Terry entró la semana pasada en el Guinness por efectuar 73 giros de 365 grados con el coche. Mientras daba vueltas ante las cámaras de Antena 3, yo las daba a mi cabeza frente al televisor. Pensaba en la de horas que el fitipaldi debe de haber invertido con el único fin de batir un récord que no conduce a ninguna parte: el vehículo dibujaba círculos sobre sí mismo sin moverse del lugar.
Creo que andaba por el giro 35 cuando lo entendí. La sociedad convierte en ídolos a los primeros y, como el récord de estupidez anda muy reñido, no queda otra para llamar la atención que fijarse marcas más asequibles.
Yo me quedo con la del señor Ballesteros. Ante esa sí me quito el sombrero. Como ya señalé aquí mismo, es el lector que más gazapos nos ha cazado desde enero. Y para afianzar la marca, el que está «orgulloso de haber sido nombrado examinador de erratas de nuestro periódico», me pilló una en la misma columna en que lo cité. Le llamé José en vez de Joseba Le pido disculpas y que siga corrigiéndome. Que si rectificar es de sabios, pronto echaré del Guinness a Pitágoras