Radiante, relajada, muy guapa y con cuarenta kilos menos que cuando entró en la primera edición de 'Operación Triunfo'. Enfundada en un ajustado pantalón azul, color de la camisa que lucía con lunares blancos, Rosa López reapareció a lo grande ayer, tras casi dos años alejada del público, para presentar su nuevo disco, 'Me siento viva', título que define el actual estado de ánimo de la cantante granadina.
A su éxito en el espacio de TVE '¿Mira quien baila!' se une un momento de plenitud vital y una transformación física espectacular. Nueva imagen, nuevo disco pero con la misma humildad y sencillez de siempre. Tuvo palabras de recuerdo para Rocío Jurado; de hecho, 'Me siento viva' -del que se han vendido ya 40.000 copias en los pocos días que lleva en la calle- se iba a presentar la semana pasada, pero se anuló la convocatoria en señal de luto por la desaparición de la chipionera. Pero en el disco a quien homenajea Rosa, a su manera, es a su ídolo de siempre, la norteamericana Donna Summer, que hace un 'dance' «muy elegantemente».
La joven estrella gritará a toda España que se siente viva en la gira que comenzará el próximo 14 de julio en Santiago de Compostela y terminará a finales de noviembre. Será un tour «muy cañero, con mucha luz y bailarines» en el que pondrá su voz al servicio del pop, baladas, gospel y las versiones 'Upside Down', de Diana Ross, y 'Let The River Run', el tema de Carly Simon popularizado en la película 'Armas de mujer'.
A sus 25 años, tener una estilizada figura también ha influido en la granadina, que aseguró que no había acudido a ningún médico: «Todo empezó por el compromiso con una íntima amiga. Le dije que si ella dejaba de fumar, yo me quedaba en 80 kilos». Pesa 70.