Ya está claro que el principal enemigo de los derechos de autor no es tanto el 'top manta' o las mafias de reproducción indiscriminada e ilegal de CD y DVD, sino más bien un instrumento tan incontrolable como es Internet. De hecho, si por un lado la piratería convencional de los 'top manta' puede ser atajada o reducida con la acción judicial y policial, por otro las descargas ilegales de la Red crecen de forma exponencial. Fíjense, por ejemplo, que del año 2004 al 2005 las descargas ilegales en España han aumentado un 100%, al pasar de 270 millones a más de 508 millones.
Obviamente, en este problema no es ajena la falta de concienciación social, ya que casi nadie considera un delito contra la propiedad intelectual la descarga, la copia y la transmisión de canciones procedentes de muchos portales de Internet.
Así pues, se podrá estrechar el cerco a las mafias de la piratería y hasta se podrá extender el canon compensatorio desde los CD y los DVD vírgenes a los discos duros de los ordenadores y los MP3. Sin embargo, lo que va a resultar más difícil es tanto el control legal sobre unos portales de Internet que únicamente facilitan el intercambio entre privados, como el entendimiento ciudadano de un problema que afecta más a los creadores y los artistas que a las multinacionales. Por eso mismo, lo más deseable sería que el Gobierno doblara esos cerca de 3 millones de euros destinados por el Plan Contra la Piratería a promover la concienciación ciudadana.