Después de varias semanas de tanteo y negociaciones entre el Alavés y el Athletic, la operación se precipitó entre la noche del martes y la mañana de ayer. Ante la negativa de Aitor Ocio -primera opción vizcaína- a recalar en Bilbao, el club rojiblanco activó de nuevo la vía Sarriegi. El agente del jugador, el vitoriano Tomás Durán, se reunió con los dirigentes de la entidad de Ibaigane y después viajó hasta Santander para cerrar la operación con Dmitry Piterman. «Todas las partes han salido satisfechas», explicaba el representante.
Así, en poco más de quince horas se perfilaba un fichaje que anteriormente parecía atascado. Con ofertas inferiores por parte del Athletic -750.000 euros en un principio- y la negativa del presidente albiazul pese a admitir públicamente que tenía un compromiso con Sarriegi para dejarle marchar en caso de recibir una buena oferta. No obstante, finalmente cedió ante las pretensiones rojiblancas.
Ficha importante
De este modo el central guipuzcoano continuará el próximo año en Primera División. También conseguirá un importante aumento en su salario. Sarriegi tenía firmado en el Alavés un contrato por el que su retribución descendía con la pérdida de la categoría y, además, no era precisamente uno de los jugadores mejor pagados de la plantilla. Ahora, según fuentes cercanas al club rojiblanco, dispondrá de una ficha anual entre los 240.000 y los 300.000 euros. Es decir, cantidades muy superiores a las percibidas en Vitoria. El Alavés, asimismo, podría ahorrarse una parte del dinero que todavía adeudaba al central por la presente campaña.
Las buenas noticias económicas para el club llegan a costa de una pérdida importante para la plantilla. Aunque se trate de un defensa -piezas menos codiciadas y más fáciles de reemplazar que los delanteros-, Sarriegi se había convertido en las dos últimas temporadas en una referencia de la zaga alavesista. Pero por encima de eso, también en un incipiente símbolo para los aficionados alavesistas -más aún en el caso de las peñas- que en él veían por sacrificio y carácter al heredero de Antonio Karmona.
Y es que Josu Sarriegi se despedirá hoy en una rueda de prensa después de pasar en los últimos años por el filial, debutar después con Mané en Primera División y en la histórica Copa de la UEFA 2000-2001, ser cedido una campaña al Eibar y jugar de nuevo en el primer equipo albiazul en las tres últimas campañas. Ahí vivió la experiencia del ascenso frustrado en Eibar, el regreso a Primera en Elche y el traumático descenso de hace apenas un mes.
Sincero y directo en sus declaraciones, Sarriegi ha chocado en varias ocasiones con los métodos de Piterman. Uno de los vetos a la prensa comenzó después de unas manifestaciones suyas sobre la calidad de los entrenamientos y en esta temporada tampoco se mordió la lengua al valorar las protestas de los aficionados ante los repetidos desmanes del presidente. Llegó asegurar, en relación a las declaraciones del presidente sobre los seguidores, que en el Alavés sucedían cosas que eran «difíciles de aguantar».
Sólo el primero
La marcha de Josu Sarriegi se convierte en la primera del verano, aunque todo hace indicar que se trata sólo del inicio de los traspasos por parte de Piterman. Sin ir más lejos, la Real Sociedad ha retomado en las últimas horas su interés por Juanito con una contraoferta, aunque parece que por ahora no llega a las pretensiones del mandatario ucraniano, que se planta cerca del millón de euros.
Piterman ya anunció esta misma semana que existían ofertas tanto por Juanito como por Nene -ésta última de 4,5 millones de euros- y que el club estudiaría cualquier posibilidad si los equipos que los pretenden pasan por caja. Dada la precariedad alavesista en el aspecto económico y la inminente amenaza de denuncias ante la AFE por una buena parte de la plantilla, la sangría de traspasos parece obligada. La fificultad residirá en armar un equipo competitivo para buscar el ascenso.
f.r.esquide@diario-elcorreo.com