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Jueves, 8 de junio de 2006
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El sueño de O'Neal y Nowitzki
Miami y Dallas lucharán desde esta madrugada por el anillo de la NBA en una final que enfrenta a los dos jugadores más importantes del momento
El sueño de O'Neal y Nowitzki
PROFÉTICO. O'Neal prometió el anillo cuando llegó a Miami. / EFE
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El tiempo y el baloncesto colocan a cada uno en su sitio. Miami, la química en estado puro, y Dallas, el sueño hecho realidad, son los dos finalistas de la NBA. Tras dejar en la cuneta a Detroit Pistons (4-2) y a Phoenix Suns (4-2) en las finales de Conferencia, ambos contendientes saltarán esta madrugada al parqué del American Airlines Center para iniciar su asalto al banco de la gloria. La fantasía de muchos amantes del buen juego, del baloncesto total, es ya una realidad. Pura 'delicatessen'. Shaquille O´Neal, el gran guerrero, y Dirk Nowitzki, el teutón letal, volverán a mirarse a los ojos. El balón gozará de lo lindo. Las alternativas al poder establecido por San Antonio y Detroit han obrado un milagro inédito. Bendito milagro.

'Shaq' lo juró nada más posar su gigantesco pie en suelo de Florida en 2004. «Os prometo el título», auguró sin titubear tras dejar atrás los Lakers, con portazo incluido. Siempre cumple su palabra. Quiere el cuarto anillo. El hambre de victoria ya es apetito voraz. El peaje de recortar sus emolumentos para que Pat Riley conformara un bloque ganador el pasado verano ya tiene su primera recompensa: la primera final para Miami. Wade, Walker, Williams, Mourning, Payton o Posey son sus lugartenientes de lujo para la cruzada por el botín añorado. Los Heat han conformado un ejército temible, contundente y equilibrado, dirigido por un técnico que, más de una década después, vuelve a paladear el fino olor del metal.

Parar a Nowitzki

Pero en las fantasías de Miami comienza a emerger, peligrosa, una figura letal. Nowitzki es la sensación. Y la obsesión, casi compulsiva. Buscar la fórmula para detener al teutón genial se ha convertido en su gran preocupación. Porque la explosión del germano en la mejor liga del mundo parece inacabada. Talento, calidad y determinación en estado puro. Hiere su lanzamiento -ha firmado una media de 28 puntos por partido tras la fase regular- y mata su mirada. La del líder, la del gran pilar con el que siempre ha soñado Marc Cuban, el excéntrico y multimillonario dueño de unos Mavericks que ya optan a todo tras conseguir eliminar a los vigentes campeones en las semifinales, los Spurs.

Un prodigio forjado, además, de la mano de un técnico, Avery Johnson, capaz de inyectar carácter y solidez defensiva a un buen y joven conjunto con nombres propios reseñables. Los Terry, Stackhouse o Howard saben que es su primera gran oportunidad. Y, con Nowitzki, no será la última. Cuatro victorias separan a ambos contendiente del cielo. Un mundo, que se resolverá en un máximo de dos semanas. Mientras tanto, seguirá ganando el baloncesto.

La última hora del primer envite habla de los problemas de salud -sufre un ligero acceso de sinusitis que se une a una gripe y deshidratación previas- que afectan al escolta Dwyane Wade y que le han impedido entrenar con normalidad los dos últimos días, aunque este hecho no haya minado la moral de los Heat de Miami.



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