Desde que comenzó la concentración de la selección, los debates han sido constantes. Primero, quién tenía que ser el elegido para sustituir a Asier del Horno; luego si Raúl debería ser titular o no; más tarde si se debía jugar con extremos; y por último, el número de delanteros que tiene que emplear Aragonés: dos o tres.
Ayer, el 'sabio' echó mano por primera vez de una pareja. Eligió a Raúl y a David Villa. En el banquillo se quedó Fernando Torres. Pero en la segunda parte, el delantero madrileño, que ya va dejando un tanto anticuado el apodo de 'El Niño', saltó al césped del entregado estadio de Ginebra.
En sus pies tuvo la oportunidad de adelantar a España en el minuto 74. El colegiado señaló un claro penalti sobre Ramos y el rojiblanco tomó la responsabilidad de tirarlo. Confiado, pues no había errado ninguno esta campaña, lanzó de forma garrafal. Torres, que fue el máximo goleador nacional en la fase previa, perdía puntos para ser titular el próximo miércoles, en el estreno del Mundial.
Pero se redimió. Lo hizo a la grande. Con un magistral tanto, el décimo como internacional, que sólo está al alcance de los mejores. De paso, el ariete, que llevaba desde el 12 de noviembre si marcar con España, se quitó la presión ante la falta de gol nacional; cuatro en tres partidos. Así, Torres reclamó un sitio.