Los arrantzales que el lunes volvieron a faenar hasta que la Comisión Europea apruebe el cierre de los caladeros de anchoa están teniendo más suerte de la que esperaban: han logrado pescar tanto bocarte como bonito rojo y chicharro. Aunque anoche aún no se podían cuantificar con exactitud las capturas conseguidas -la mayoría de los barcos aún no había regresado a sus puertos de origen-, sí se conocía que la flota vasca -básicamente, los barcos guipuzcoanos- habían logrado pescar durante la madrugada del mates y la jornada de ayer más de 20.000 kilos de anchoa y por encima de 30.000 de cimarrón, según explicó a este periódico el presidente de la Federación de Cofradías de Guipúzcoa, Jaime Tejedor.
De esa forma, los arrantzales compensan, siquiera en parte, los pésimos resultados que, al igual que durante toda la costera, tuvieron el lunes y el martes, cuando no consiguieron nada de anchoa.
Según explicó Jaime Tejedor, las capturas se han logrado a una distancia de 60 millas de la costa, después de que los barcos intentaran, de forma infructuosa, pescar bocarte a 120 millas, distancia a la que faenan los pelágicos franceses.
Estimación
«Aun es pronto para concretar, pero sabemos que hay buques con más de 500 cajas de anchoa. Otros tiene 400, 300, etc. De ahí que, sin temor a equivocanos, podemos adelantar que las capturas van a superar ampliamente los 20.000 kilos», señaló el presidente de las cofradías guipuzcoanos.
A última hora de la tarde de ayer, tan sólo un barco había llegado a puerto. En concreto, a Getaria, con unas 60 cajas de anchoa, lo que supone en torno a 700 kilos.
Sin embargo, las capturas conseguidas ayer distan mucho de las logradas por los pelágicos franceses, que, gracias al sistema que utilizan, desde el lunes han conseguido 277.000 kilos de anchoa, frente a su cuota de 500.000 kilos.
Pese a mostrarse satisfecho por las últimas cifras, Tejedor advirtió de que «se trata de algo coyuntural». N»o podemos estar amarrados mientras los franceses pescan, pero estas capturas no deben ocultar que la situación de la anchoa es catastrófica. Se debe cerrar la pesquería ya para preservar esa especie y, por lo tanto, nuestro futuro».
Algunos de los barcos vascos que el lunes volvieron a la mar se han dedicado a la pesca de túnidos -adelantando de facto la costera del bonito- y también han logrado resultados. Ayer se descargaron en el puerto de Hondarribia unos 30.000 kilos de atún rojo. Otras embarcaciones han conseguido también chicharro.