El valle de Ansó, recorrido por río Veral, es el más próximo a Navarra de todo el Pirineo de Huesca. Fue cuna de la Reconquista. Hay constancia documental de que en el siglo IX ya pertenecía al Condado de Aragón. Ocupa el centro de una comarca montañosa y salvaje, separada de Francia por cimas que superan los dos mil metros. Los bosques de hayas y abetos cubren todo el espacio que dejan los prados.
1. Larga frontera
Ya en el siglo XIII, el rey Jaime I concedió a esta villa todos los pastos de montaña desde el Roncal (Navarra) hasta Astún. Por esta razón, Ansó es uno de los municipios más grandes de España, con 52 kilómetros de frontera, además de ser uno de los más altos.
El caserío de Ansó tiene una arquitectura muy definida. Madera y la piedra en las casas de sillería. Calles adoquinadas y fachadas donde se abren portalones con dinteles fechados. Omnipresente en las puertas el ramo de boj espinoso (brusco), el mejor remedio contra brujas y maleficios.
No debemos olvidar las chimeneas. Desproporcionadas, constituyen un hogar dentro de otro. Son típicas de todos los pueblos de la mancomunidad .
2. Iglesia de San Pedro
El casco urbano ha sufrido diversos avatares históricos, entre ellos varios incendios. El mayor fue el de agosto de 1809, cuando los franceses quemaron la villa y la cercana de Hecho. Los mandaba un aragonés llamado Brun 'Chandón'. Superviviente de calamidades es la bella Casa Abadía, del siglo XVIII. Fue casa cural.
Protectora, la iglesia de San Pedro destaca en el centro del cuidado casco urbano. Es un buen ejemplo del gótico aragonés del siglo XVI. Tiene una imponente apariencia defensiva. La entrada es un añadido del siglo XVII. En sus dependencias está el Museo del Traje y Etnológico.
3. Torreón de prisionera
También se deben visitar el torreón medieval (siglo XIV) donde estuvo prisionera la reina Blanca de Navarra y la Casa Morené, construcción típica de Ansó.
El pueblo aún conserva el olor seco y penetrante de los pinos, pero los tiempos cambian. La ganadería y la madera, principales fuentes de ingresos de los ansotanos, han cedido espacio al turismo.
Las tradiciones están muy arraigadas en el pueblo de Ansó. Hasta 1930 se lucía aún el traje tradicional. María Mendiara perpetuó su uso diario hasta 1987 y Jorge Puyó hasta su muerte en 1997. Fue el último ansotano que vistió el traje en sus viajes a Huesca.
4. La vieja fabla
Ansó conserva a duras penas la típica fabla aragonesa o ansotano. Un grupo de mujeres trata de revitalizarla con ayuda del Ayuntamiento, que ha editado un diccionario Español-Ansotano.
La principal fiesta religiosa de Ansó y del valle es el Día de la Exaltación del Traje Ansotano, que se celebra anualmente el último domingo de agosto. Se deben visitar las ermitas de Santa Bárbara y la Virgen de Puyeta, patrona de Ansó (fiesta el 8 de septiembre); esta última, en un alto del camino viejo a Fago.