La playa de Azkorri en Getxo es el hogar de una rara especie. Se trata del sapo corredor o 'Bufo calamita', un anfibio que corre el peligro de desaparecer del litoral vasco, si alguien no lo remedia. La sociedad de ciencias Aranzadi ha puesto en marcha una campaña para salvar a este animal, que está considerado como «vulnerable» en el catálogo de especies amenazadas que edita el Gobierno vasco.
El equipo de biólogos que buscan la supervivencia de este sapo está formado por los miembros de Aranzadi Olatz San Sebastián, Manu Ocen, Juan Martínez y Xabier Rubio, apoyados por los naturalistas locales Alfred Llorente y Xabier Boenetxea. A pesar de que no hay estudios muy pormenorizados, el grupo ha llegado a la conclusión de que el número de batracios en Azkorri es muy reducido. «El año pasado estuvimos observándolos y encontramos unos 17 ejemplares», explica San Sebastián. Al parecer, todos eran adultos, lo que les hace pensar que, de haberlos, son muy pocos los renacuajos de esta especie que han conseguido sobrevivir. La bióloga aclara que la sequía afecta mucho la continuidad de la especie: «hacen sus puestas en charcas efímeras, y si hay poca lluvia o las charcas se llenan de vegetación, esos huevos no prosperan».
En Guipúzcoa, el 'Bufo calamita' está en vías de extinción y tan solo en Txingudi existen ejemplares catalogados. El equipo de Aranzadi se ha dirigido a la Diputación y al Ayuntamiento de Getxo para solicitar su colaboración en algunos proyectos que quieren llevar a cabo para garantizar la continuidad de la especie.
Además de por la escasez de lluvias, el sapo corredor está amenazado por las prácticas de algunos usuarios de la playa de Azkorri. La entrada de 'quads' y vehículos todoterreno en el arenal es habitual, y la agresión que esta práctica supone para la especie es importante. Asimismo, se está imponiendo la presencia de golfistas en la cala, que practican agujeros en la arena donde introducen un tubo «que se convierte en una trampa mortal para los sapos», según afirma Olatz San Sebastián.
El grupo que trabaja en la defensa de este anfibio plantea la necesidad urgente de construir unas charcas, impermeabilizando su fondo, para evitar la desecación. De este modo «sólo con el agua de lluvia podría mantenerse la humedad y las puestas tendrían más posibilidades de prosperar». Los expertos proponen que se limite el acceso de los vehículos a la playa, que se acordone la zona de protección y que se pongan en marcha programas de estudio y seguimiento, para apoyar la consolidación de las colonias del 'Bufo calamita'.