Ocurre con esta película lo mismo que con la anterior del actor, guionista y ocasional director Mike Binder. 'Mas allá del odio' (2005) prometía una comedia romántica otoñal en la que las hijas de una mujer abandonada jugaban un papel divertido y desafiante, entre la complicidad y la reivindicación, cuando en realidad escondía un fallido drama familiar a la americana. En esta ocasión, Binder envuelve de nuevo en celofanes de comedia lo que en realidad tiene pretensiones de drama existencial de un representante artístico -recordemos 'Jerry Maguire (1996)'- agobiado por el fracaso matrimonial, la presión del trabajo y la falta de autoestima.
El invento del director sigue sin funcionar. Su análisis de los antecedentes adolescentes del protagonista no dejan de ser un cliché en forma de psicoanálisis barato, y su visión de los problemas del ejecutivo agobiado por sus compromisos se mueve en parámetros de habitualidad y predicción. Esa falta de rigor podría quedar compensada por la carga cómica que siempre intenta introducir en sus guiones, pero el resultado es irregular y huérfano del equilibrio que requiere la comedia dramática.
Lo único que funciona medianamente bien es el trato dado a la ruptura matrimonial, que queda enterrada bajo una serie de situaciones disparatadas que hacen rechinar el conjunto. Desde la tontería de los dientes a las persecuciones tras el absurdo diario, pasando por el tratamiento dado al padre enfermo, todo se presenta como un refrito que impide hacerse cómplice de los pesares del personaje.