Los pescadores españoles manifestaron ayer su descontento con la lentitud del procedimiento puesto en marcha por Bruselas para vedar la pesca de la anchoa en el Golfo de Vizcaya, dada la crítica situación de esta especie, y exigieron el inmediato cierre del caldero. Las críticas se produjeron tras una reunión de la Comisión Europea con representantes del sector y de los gobiernos de España y Francia para tratar el asunto. Fuentes comunitarias calificaron de «procedimental» la cita.
Los mismos medios recordaron a este periódico que las actuaciones programadas por la Comisión en relación con la pesquería comprenden una reunión del comité científico, técnico y económico de pesca de la UE entre mañana y el viernes, cuyas conclusiones permitirán estructurar el debate científico posterior. Los informes del Consejo Internacional de Exploración del Mar (CIEM) se conocerán dentro de un par de semanas y la pesquería podría cerrarse a lo largo del mes de julio.
Esta secuencia de acontecimientos fue duramente contestada en Bruselas por las cofradías presentes en el acto y por representantes del Gobierno vasco. Jaime Tejedor, presidente de la Federación de Cofradías de Guipúzcoa, reclamó el cierre inmediato de la pesquería y aseguró no comprender que se exijan tantos requisitos para ello, cuando no se planteó ninguno para abrirla. En parecidos términos se pronunciaba el viceconsejero vasco de Pesca, Luis Miguel Macías.
A pesar de que el Ejecutivo español ha pedido la veda, en la reunión de ayer «prevaleció la opinión francesa», que tiene una cuota oficial de sólo el 10% del TAC, frente al 90% de la flota española.
La decisión de vedar la captura de anchoa la tomará la Comisión si los informes científicos revelan un nivel de biomasa inferior a 28.000 toneladas. Si las cifras están por encima de ese tonelaje, la medida la debería aprobar el Consejo de Ministros, lo que introduciría mayor dilación en los plazos y la incertidumbre resultante de toda negociación política.