El 43% de los miembros del consejo confederal de CC OO -máximo órgano entre congresos- no respaldó ayer la reforma de pensiones acordada con el Gobierno, las patronales CEOE y Cepyme, y UGT. Sólo el 57% de los presentes votó afirmativamente la iniciativa, que será firmada en los próximos días. No obstante, el secretario de Política Institucional del sindicato, Salvador Bangueses, valoró el resultado que supone continuar con «las líneas de trabajo iniciadas en 1996 y 2001, consistentes en avanzar en la sostenibilidad futura de la Seguridad Social».
Bangueses reconoció que el texto negociado no ha contado con «suficiente voluntad para afrontar medidas estratégicas que tengan en cuenta los tres grandes retos de futuro: pagar mayor número de pensiones, pagar pensiones con mejores cuantías y pagar las pensiones durante más años», pero aseguró que «racionaliza y mejora la acción protectora con la integración del régimen especial Agrario por cuenta ajena y del de empleados de hogar».
En cifras absolutas, los votos afirmativos logrados en el consejo fueron 76; las abstenciones, 37 (27,8%) y las papeletas en contra, 20 (15%). El sector autodenominado crítico, liderado por el ex responsable de Acción Sindical Agustín Moreno, resultó el más radical. A juicio de sus miembros, el superávit que presentan las cuentas de la Seguridad Social debería reinvertirse en una mayor protección social. Las abstenciones procedieron del grupo encabezado por Rodolfo Benito, en su día 'número dos' de CC OO, cargo del que fue destituido por sus discrepancias con el secretario general, José María Fidalgo. En su opinión, la reforma recoge pasos positivos, pero también «ciertos endurecimientos» con «los que no estamos de acuerdo».
El acuerdo ya ha sido ratificado, de forma unánime, por UGT. La CEOE se pronunciará mañana.