Dos pequeñas de 7 y 10 años de edad desaparecieron la noche del pasado viernes en la localidad valona de Lieja, generando la alarma en todo Bélgica por las similitudes que el caso presenta con los secuestros de Dutroux, el pederasta condenado a cadena perpetua por el rapto y muerte de 6 niñas y adolescentes, cuatro de las cuales perdieron la vida en subterráneos escondidos el año 1995.
Natalie Mahy, 10 años, y Stacy Lemmens, de 7, se desplazaron hasta Saint-Leonard, un barrio de Lieja, donde había una fiesta. Las dos pequeñas proceden de familias rotas. Natalie es hija de Catherine, casada en segundas nupcias con Thierry Lemmens, que es, a su vez, el padre de Stacy. La pareja tiene otros cuatro hijos.
Thierry abandonó el festejo a la una de la madrugada y Catherine iba a hacerlo, aparentemente bebida, a las tres, cuando constató que dos de las niñas, Natalie y Stacy, no acudían a su llamada. Un pequeño que se encontraba en el lugar declaró que a las niñas no se les veía desde hacía más de una hora y se dio la alarma. La Policía intervino y se organizaron rastreos por el lugar, que no dieron ningún resultado.
Desde los secuestros de Dutroux, la Policía belga no privilegia en estas situaciones la tesis de la desaparición, como se hiciera entonces con los lamentables resultados bien conocidos. La hipótesis del secuestro con propósitos sexuales, del rapto, está bien presente en la mente de los investigadores. De modo que, desde el primer momento, las autoridades trabajan sin descartar ninguna posibilidad.
Alarma
Al mantener abierta la línea de investigación del rapto, la Policía ha podido constatar en bien pocas horas que un condenado por delitos sexuales, en libertad condicional y con domicilio en las inmediaciones, no aparece. Pero diversos testigos lo sitúan en la cafetería en la que se encontraba la madre de las niñas la noche de los hechos.
La alarma ha sido lanzada a plena escala en Bélgica. Decenas de miles de carteles con las fotos de las dos pequeñas están siendo distribuidos por todo el país, mientras la Policía y la Fiscalía se preparan para afrontar una maldición que se creía conjurada.