José Luis Rodríguez Zapatero intentará convencer a Mariano Rajoy de que vuelva a apoyar al Gobierno frente a ETA antes de comparecer a finales de junio en el Congreso de los Diputados. Si en los días previos a ese debate sobre el alto el fuego no obtiene el resultado deseado, el presidente del Gobierno acudirá de todas formas a ese pleno sin haber convocado el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, que suscribieron populares y socialistas cuando al frente del Ejecutivo estaba José María Aznar.
El gabinete socialista cree que, en las actuales circunstancias, la reunión sólo serviría para exhibir el desacuerdo entre los dos principales partidos, lo que hace imposible la convocatoria que el jefe del Ejecutivo y el de los populares acordaron en su última reunión en el Palacio de La Moncloa. El secretario de Organización y Coordinación socialista, José Blanco, reconoció ayer en la sede de su partido en Madrid que «no tiene sentido» reunir la comisión de seguimiento si no se restablece antes el diálogo con el primer partido de la oposición.
El enfrentamiento con el PP ha alterado la previsión de los socialistas de reunir el acuerdo anti-ETA, pero no la de celebrar un debate sobre el alto el fuego en el que los grupos parlamentarios les den su apoyo. Ayer, al término de la reunión de la dirección del PSOE, Blanco confirmó que el presidente del Gobierno mantiene sus planes de comparecer ante la Cámara baja y que el debate se celebrará en el curso de este mismo mes.
Los socialistas creen que el PP tuvo el pasado sábado la oportunidad de «desahogarse» durante la manifestación de la Asociación Víctimas del Terrorismo en Madrid, en la que se exigió al Gobierno que no negocie con ETA y que aclare quién estuvo detrás de la masacre del 11-M. Pasada la marcha, el Ejecutivo y el PSOE decidieron intensificar y formalizar sus llamadas al acuerdo. A pesar de no comulgar con la convocatoria, Blanco reconoció que fue «un acto legítimo», pero reprochó al PP que cuando Rodríguez Zapatero se manifestaba, el Gobierno de José María Aznar le tachaba de «pancartero», mientras que si es Rajoy quien se moviliza, él mismo se considera «un gran patriota».
El portavoz de los socialistas recalcó que el PSOE participa en movilizaciones contra el terrorismo si son «unitarias» y se dirigen «únicamente contra los terroristas». A juicio de Blanco, nada de esto ocurrió el pasado sábado, ya que el PP «rompió el consenso en la lucha contra el terrorismo y el consenso de las víctimas». «Ésa es la diferencia entre unos y otros», añadió.
Al término de la reunión de su dirección permanente, el PSOE formalizó su llamada al acuerdo, al invitar al PP a recuperar el consenso con el objetivo común de acabar con la violencia desde el diálogo y en el marco de la Constitución. A su juicio, el final de la violencia llegará antes si los dos principales partidos trabajan juntos, «porque seremos más fuertes y entre todos avanzaremos más rápidamente para conseguir la paz».
«Unilateral»
Blanco reiteró en varias ocasiones la disposición del PSOE a restablecer el consenso, aunque recordó que fue el PP quien rompió el acuerdo de forma «unilateral» y sin que mediara ninguna conversación con el Gobierno. A pesar de ello, se mostró convencido de que Rodríguez Zapatero volverá a buscar la anuencia de Rajoy y consideró «irrelevante» el debate de «quién llama a quién», en referencia a la postura de Mariano Rajoy, quien se mostró dispuesto el viernes por la noche a entrevistarse con Zapatero a condición de que fuera éste quien le llamara. «Estamos dispuestos a tender todos los puentes y hacer todos los esfuerzos para que se restablezca el consenso», destacó.
En línea con lo manifestado de forma reiterada a lo largo de las dos últimas semanas, el responsable de Organización insistió en que sus compañeros del PSE-EE se reunirán con Batasuna únicamente para exigir a los dirigentes de la formación ilegalizada «que vuelvan a la legalidad, que rechacen la violencia y acepten las reglas del juego».