La Diputación ha vuelto a modificar la normativa que regula la producción de txakoli en Vizcaya, por segunda vez en lo que va de año. El cambio aprobado ayer por el Consejo de Gobierno pretende «simplificar y agilizar» el proceso administrativo para los viticultores que adquieren derechos en otras comunidades autónomas. A partir de ahora, podrán iniciar la plantación cuando dispongan del permiso del Ministerio de Agricultura, sin necesidad de que concluyan las gestiones de la institución foral.
En ese paréntesis, que suele durar meses, varias explotaciones han iniciado los cultivos de forma irregular. La empresa Azloa Oxibaltza, que prepara la apertura de una bodega en Muxika, plantó más de siete hectáreas de vides el pasado invierno sin esperar a que acabara el proceso. La entidad, que tiene entre sus promotores a Aitor Zenarruzabeitia, hermano de la vicelehendakari, contaba con todos los permisos salvo el definitivo, que solicitó el 22 de febrero.
La Diputación comprobó la irregularidad pero descartó imponer sanciones por considerarla «un pecado venial», en palabras del diputado de Agricultura. Tampoco es «el único caso», añaden fuentes del departamento. La plantación se hace en invierno, y el calendario de la tierra no siempre coincide con el que marcan los trámites.
Ante las «dificultades» detectadas para «ejecutar las plantaciones en las condiciones agronómicas y con los requisitos administrativos precisos», se ha optado por simplificar el proceso. Los productores podrán plantar cuando reciban el 'transfer' del Ministerio de Agricultura, «que es la clave», y una autorización foral «en la que se fijarán las condiciones oportunas». Mientras tanto, los técnicos continuarán con las mediciones y certificaciones necesarias para comprobar que la explotación se ajusta a los parámetros establecidos antes de inscribirla en el registro.
Esta norma se aplicará también «a los expedientes en tramitación», con lo que la plantación de Muxika y las que estén en la misma situación serán totalmente legales en cuanto entre en vigor, en pocos días. «La normativa está condicionando la actividad del viticultor», afirman fuentes forales. Una situación que «también se produce en otras comunidades autónomas». El decreto regulador del txakoli se ha modificado ya dos veces en apenas un año. En febrero se introdujeron otros cambios para favorecer la concentración de bodegas.