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Jueves, 15 de junio de 2006
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CULTURA
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«Hubo un tiempo en que cada día pensaba en el suicidio», confiesa Maya Plisétskaya
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Maya Plisétskaya (Moscú, 1925) ama con pasión España y lo español desde su infancia. Vivió y trabajó aquí y tiene la nacionalidad española, pero recuerda «como un tormento» el tiempo que estuvo al frente del Ballet Lírico Nacional. Así lo recuerda hoy la genial bailarina y coreógrafa, que a punto de cumplir 81 años y después de recibir el Príncipe de Asturias de las Artes, regresa a España para presentar su autobiografía: 'Yo, Maya Plisétskaya' (Editorial Nerea). Unas memorias agridulces en las que viaja desde su difícil y penosa infancia y los años negros del estalinismo, de los que resurgió en una madurez gloriosa.

La 'Callas de la danza' recorre en más de 400 páginas una intensa vida plagada de azares y dificultades, como cuando, ya estrella del Bolshói, fue declarada 'enemiga del pueblo': tiempos oscuros en los que la propia bailarina confiesa que «no pasaba un solo día sin que pensara en suicidarme». Se deshace en elogios hacia España y equipara el premio Príncipe de Asturias al Nobel, pero advierte que pondría «condiciones muy severas» para regresar a nuestro país como coreógrafa.



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