Las fuerzas de seguridad iraquíes tomaron ayer las calles de Bagdad después de que el primer ministro, Nuri al-Maliki, anunciase una masiva operación de vigilancia para poner fin a la violencia que asoló la capital, donde ayer mismo un coche bomba mató a cuatro personas y se registraron enfrentamientos en dos bastiones suníes.
El presidente estadounidense, George W. Bush, concretó una nueva campaña de represión con más 50.000 hombres en Bagdad, y las enmarcó entre las acciones de su país para colaborar con el nuevo Gobierno de Irak, en el reforzamiento de la seguridad en la capital. Bush dijo en rueda de prensa que 26.000 soldados iraquíes, 23.000 agentes de la Policía de Irak y 7.200 miembros de las fuerzas ocupantes colocarán nuevos puestos de control y tomarán medidas adicionales en la capital iraquí, en un nuevo intento de contrarrestar la violencia.
El objetivo es «restaurar la seguridad y la ley en áreas de alto riesgo de la capital», dijo al hablar tras la visita por sorpresa que realizó el martes a Bagdad. Además de los puestos policiales, las fuerzas iraquíes endurecerán los toques de queda y velarán para que nadie porte armas. «Bagdad es una ciudad con una población de más de 6,5 millones de habitantes, y tenemos que reconocer que llevará su tiempo el que estas operaciones logren sus objetivos», añadió. Destacó que también se iniciaron operaciones en Ramadi, capital de la conflictiva provincia de Anbar.
Decenas de miles de policías y soldados iraquíes fueron desplegados de hecho ayer en toda la capital, para revisar vehículos y vigilar las carreteras que llevan a ella.
A pesar de las reforzadas medidas de seguridad, un automóvil cargado de explosivos estalló en el distrito norteño de Qahira por la mañana. El atentado terminó con la vida de al menos cuatro civiles e hirió a otros seis, afirmó el teniente de Policía Alí Mitaab.
En otro distrito del norte, el de Azamiya, se registraron enfrentamientos poco antes del mediodía, con fuertes tiroteos que obligaron a la población a correr en busca de refugio. La refriega ocurrió cerca de la mezquita Gran Imán Abú Hanifa, el templo suní más sagrado en Irak. No hubo informaciones de víctimas ni de otros detalles.
La mayoría de los comercios cerró en Azamiya y en el distrito suní de Dora, dos bastiones de la insurgencia. Todas las calles de Dora, en el sur de Bagdad, quedaron desiertas, incluida la avenida Al-Moalemim, que los vecinos llaman 'el camino de la muerte' por los frecuentes enfrentamientos entre insurgentes suníes y las fuerzas de seguridad, así como por los asesinatos sectarios.
Mientras, el central distrito suní de Karrada, sacudido la semana pasada por varios coches bomba, fue patrullado ayer por soldados iraquíes a pie. Algunos fueron colocados en las principales intersecciones a bordo de camionetas provistas con ametralladoras en sus techos.
Soldados estadounidenses patrullaron asimismo zonas de Bagdad en caravanas de hasta cuatro vehículos blindados Humvee. En Dora utilizaron unidades de combate Bradley que tienen un mayor blindaje.
El tráfico estuvo más congestionado en las áreas con más presencia de las fuerzas de seguridad, que instalaron retenes con alambre de púas y restringieron el tránsito a un carril. El nuevo mecanismo de seguridad ha sido denominado operación 'Hacia adelante juntos', según oficiales del Ejército.
La campaña incluye la imposición del toque de queda en Bagdad y sus alrededores entre las 21.00 y las 6.00 horas, como parte de las medidas para acabar con la ola de violencia diaria que ya ha costado la vida a miles de personas.
El plan también incluye la prohibición a la circulación de vehículos en la capital los viernes, desde las 11.00 y durante cuatro horas, el período del día en el que miles de creyentes se dirigen a las mezquitas para participar en la oración.
Si el plan falla
«Este plan es la primera prueba real para el Gobierno de Nuri al- Maliki, que trata de detener la ola de violencia», explicó un analista iraquí, que pidió no ser identificado. El experto detalló que «si el plan falla, podría significar el fracaso y el fin del Ejecutivo».
En otros incidentes de violencia ayer, un civil fue asesinado a tiros en el oeste de Bagdad. En los barrios de Maamon y de Yihad sendas bombas colocadas junto a la carretera hirieron a dos policías. Finalmente, en Muqdadiya, noventa kilómetros al norte de Bagdad, el concejal Wathiq Mohamed al-Shaibani y unos de sus escoltas resultaron heridos de gravedad por disparos de pistoleros sin identificar.