Muy pocos pudieron ver al Air Force One partir de una pista aislada en el aeropuerto Internacional de Bagdad. El avión presidencial de Estados Unidos despegó sin luces en la oscuridad de la noche, y en vez de levantar el vuelo gradualmente, lo hizo de golpe a media pista. Dentro, el presidente George Bush compartía con los periodistas el entusiasmo de su segunda visita a Irak para «mirar a los ojos» al nuevo Gobierno, en cuyo éxito descansa no sólo el futuro de la antigua Mesopotamia, sino su propio legado y hasta el resultado de las próximas elecciones legislativas. Por algo le ha ofrecido incluso su propio Gabinete para poner en marcha el país.
«Va en nuestro propio interés que este Ejecutivo tenga éxito», explicó ayer en conferencia de prensa desde la Casa Blanca. «Ayudando a este Gobierno a triunfar estaremos más cerca de completar nuestra misión».
Bush dijo haber dado instrucciones al general Casey, comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak. para que ayude a al primer ministro. Nuri Kamal al-Maliki, a asegurar Bagdad y recuperar el control de Ramadi, capital de la provincia de Anbar. Pero la parte militar es sólo el principio. El presidente americano ha propuesto la creación de una oficina interna que elimine la corrupción e investigue las violaciones a los derechos humanos. El fiscal general de EE UU, Alberto González, y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, tienen instrucciones de ayudar al Ejecutivo iraquí a entrenar jueces y mejorar las prisiones. Rice también tiene el encargo de involucrar a países como Sudáfrica para que compartan sus experiencias de reconciliación.
La lista sigue. El secretario del Tesoro, John Snow, enviará expertos a Irak para ayudar a crear un sistema de finanzas públicas que sea transparente, así como bases económicas que promuevan el crecimiento y la creación de empleo. Por su parte, los secretarios de Comercio y Agricultura tienen órdenes de viajar a Irak «lo antes posible» para ayudar a revitalizar la economía. Idénticas órdenes ha recibido el de Energía, que tendrá que ayudar a incrementar la producción eléctrica y petrolífera.
Para Bush este último punto es particularmente importante porque dará a la población una sensación palpable de que se hacen progresos. «Hace calor allí», observó, «y ayudaría que la gente pudiera enfriar sus casas. Sería una buena señal de que el Gobierno marca la diferencia en sus vidas».
Guantánamo
Por último, el mandatario americano ha nombrado al secretario adjunto del Tesoro Bob Kimmitt para que viaje por el mundo recordando a la comunidad internacional el compromiso adquirido de 10.350 millones de euros, de los que Irak sólo ha recibido 2.300.
Bush está convencido de que la clave para ganar las próximas elecciones legislativas en noviembre es «quién tiene un plan para triunfar en Irak», porque lo que importa al pueblo americano es saber que puede ganar la guerra.
El talón de aquiles es Guantánamo, pero Bush reiteró ayer su deseo de cerrar esa prisión tan pronto como el Tribunal Supremo se pronuncie sobre la legalidad de los juicios militares.