El secretario de la ONU, Kofi Annan, manifestó ayer al diario 'Al-Hayat' de Londres que la versión que el martes facilitó el Ejército israelí acerca de la muerte de ocho civiles palestinos en una playa de Gaza el pasado viernes es «extraña».
Según los militares, la explosión no fue causada por ninguno de los obuses que en esos momentos estaban disparando sus blindados contra la zona, sino que muy probablemente fue debida a una mina que habían plantado los milicianos de Hamás. Los palestinos han rechazado esta versión.
El número de civiles muertos en la franja de Gaza se ha incrementado en la última semana, especialmente tras el ataque del martes contra una multitud que acabó con ocho civiles y dos milicianos de Yihad.
El presidente palestino ha calificado los continuos ataques hebreos de «crímenes de guerra» y ha solicitado la intervención urgente de la comunidad internacional.
Un experto estadounidense que trabajó para el Pentágono manifestó ayer que con toda probabilidad la explosión de la playa fue debida al impacto de un obús de artillería de 155 milímetros que los israelíes dispararon, y también arrojó dudas sobre la versión del mando castrense judío.
Sólo entre abril y principios de mayo la artillería israelí disparó 5.100 obuses contra el norte de la franja de Gaza que causaron la muerte de media docena de civiles y heridas a muchos más. Y todo parece indicar que esta dinámica va a continuar en el futuro, según ha advertido el ministro de Defensa, el laborista Amir Peretz.