El Gobierno acogió con contenida satisfacción el último comunicado de ETA y concluyó que el anuncio de la banda de que su voluntad es «llevar hasta el fin» el proceso supone estar en la «antesala de la paz». La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, consideró que la inclusión de determinados términos en el texto hecho público ayer por la organización suponen un avance.
Horas más tarde, en una entrevista concedida a la cadena SER, el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, no hizo alusión alguno a este último comunicado etarra, pero expresó su «voluntad» de que los contactos del Gobierno con la banda «comiencen este verano»
Las reacciones del Gobierno llegaron después de que la banda terrorista lanzase ayer su tercer comunicado desde que decretó el alto el fuego permanente el pasado 22 de marzo. El texto, enviado a varias cadenas de radio del País Vasco francés que emiten en euskera, estaba dirigido a la «opinión pública» gala y, en él, la organización armada repasa cada una de las supuestas «agresiones» históricas que Francia ha cometido para intentar «aniquilar al pueblo vasco». Escrito con un lenguaje épico, el documento advierte de que la solución al «conflicto vasco» incumbe directamente a París, cuyas autoridades deben dejar de ser «espectadores pasivos» e implicarse en el «proceso abierto en Euskal Herria».
Pero, más allá de las referencias a la actitud del Gobierno francés, ETA también aprovecha el comunicado para recordar -de forma breve- que el alto el fuego «sigue en vigor» y que su «voluntad y compromiso» son actuar para «llevar hasta el fin» el «proceso en curso». Aunque añade: «Y estamos esperando hechos y gestos en esta dirección». Asimismo, sostiene que, para resolver el conflicto, hay que «restablecer la justicia en el País Vasco y construir la paz reconociendo los derechos del pueblo vasco».
La respuesta del Gobierno central no tardó en llegar. Aunque en público no mostró ninguna alegría por la noticia, en privado sí dio valor al anuncio de los terroristas. Fuentes gubernamentales explicaron que la referencia de la banda al 'fin' del proceso es un avance que refuerza los pasos dados hasta ahora hacia la paz. Desde las filas de los socialistas vascos también se acogió con prudencia el comunicado etarra y se consideró que se trata de un texto para 'consumo interno' de las bases de la organización.
La declaración oficial llegó al término de la reunión que mantuvieron en La Moncloa José Luis Rodríguez Zapatero y el presidente de Canarias. Durante la rueda de prensa posterior a esta entrevista, Fernández de la Vega recordó que «no es costumbre del Gobierno comentar los comunicados de ETA», pero, a renglón seguido, destacó que, para el Ejecutivo, la inclusión de la palabra «fin» en el texto «sólo tiene un significado: acabar y renunciar definitivamente a la violencia».
Preguntada sobre la posibilidad de que el Gobierno exija a la banda la renuncia al terrorismo antes de dialogar, la vicepresidenta se negó a adelantar acontecimientos, recordó que de momento el Ejecutivo sigue verificando el alto el fuego y que hasta ahora todas las comprobaciones en ese sentido han sido «positivas». «He dicho que el fin significa acabar definitivamente con cualquier tipo de violencia y que es la antesala de la paz, pero seguimos en el mismo estadio», añadió.
Pleno del Congreso
Por la noche, sin embargo, Zapatero fue algo más explícito: «Mi voluntad es que los contactos con ETA comiencen este verano». En este sentido, afirmó que tiene «en la cabeza» la fecha exacta en la comparecencia, a finales de mes, en el Congreso para informar a los grupos parlamentarios del alto el fuego y de las comprobaciones hechas por los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado sobre las actividades de ETA .
El presidente del Gobierno no quiso ser más concreto, pero fuentes gubernamentales y parlamentarias reconocieron que lo más lógico es que el gabinete lo solicite para el 28 de junio, antes de la última sesión de control de este periodo de sesiones.
En ese pleno, Rodríguez Zapatero anunciará el inicio del diálogo entre el Gobierno y los terroristas, que debería comenzar en julio. Después de esa sesión parlamentaria, también el PSE dará pasos para intentar que el brazo político de la banda vuelva a la legalidad. Para ello se reunirá con los representantes de la ilegalizada Batasuna. Según el PSOE no será para negociar nada, sino para pedir a la izquierda abertzale que cumpla la ley y así pueda presentarse a las próximas elecciones municipales.
Asimismo, la vicepresidenta primera consideró «fuera de la realidad» que ETA trate de involucrar a Francia en el proceso de paz. Aunque el comunicado estaba dirigido en exclusiva al Estado galo, el Gobierno obvió de forma premeditada este dato para no incomodar al país vecino ni tampoco al Ejecutivo de Jacques Chirac, que presta a España una colaboración determinante en la lucha antiterrorista.
En este sentido, la mayor parte de los organismos oficiales franceses ignoraron el comunicado de ETA. Sólo el Ministerio de Asuntos Exteriores, por medio de portavoces autorizados, destacó que la «búsqueda de una solución política para el País Vasco español es una cuestión que depende de la soberanía española». Tanto la respuesta como el hecho de realizarse a través de Exteriores, demuestra que Francia considera el diálogo con ETA una cuestión interna española en la que no quiere involucrarse. Los medios de comunicación hicieron caso omiso a la declaración de la banda.