La Fiscalía pidió ayer que el ex jefe del aparato militar de ETA Francisco Javier García Gaztelu, 'Txapote', y su novia, Irantzu Gallastegi, 'Amaia', cumplan íntegramente 30 años de cárcel por el asesinato del concejal del PP en Rentería José Luis Caso el 11 de diciembre de 1997, ya que su comportamiento «desafiante y chulesco» durante el juicio no permite «atisbar ninguna esperanza de reinserción».
El teniente fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Jesús Santos, explicó que el «patético espectáculo» que los etarras han ofrecido durante las sesiones del martes y ayer le ha llevado a modificar sus conclusiones provisionales y, además de la petición de 30 años de prisión para cada uno, solicitó también al tribunal que les imponga la prohibición de acudir a las localidades guipuzcoanas de Irún -donde se produjo el asesinato- y Rentería -donde reside la familia de Caso- en los cinco años siguientes a su excarcelación para evitar así «socializar el sufrimiento».
Ante el amplio historial delictivo de la pareja y la falta de arrepentimiento que han mostrado durante el juicio, Santos solicitó al tribunal que para la aplicación de beneficios penitenciarios y el cómputo de la libertad condicional se tenga en cuenta la reciente doctrina del Supremo y se acumulen todas las condenas en una de 30 años que deberán cumplir íntegramente. El Ministerio Público también tratará de impedir que García Gaztelu acabe de cumplir en España, tal como ha solicitado, la condena de diez años que le fue impuesta en Francia, de los que ya ha purgado cinco.
'Txapote' y 'Amaia', que el martes dieron la espalda al tribunal y fueron obligados a ponerse en pie, mantuvieron ayer la misma actitud de desprecio, hasta el punto de que el presidente de la Sección Tercera de lo Penal, Alfonso Guevara, ordenó que fueran expulsados de la sala de vistas. El magistrado, que justificó la medida por su «absoluta falta de respeto con la Justicia» y su «desprecio hacia el Estado y sus instituciones», también solicitó que varios de los familiares y allegados de los dos etarras abandonaran el juicio.
Juzgar «a un gudari»
Antes de provocar su expulsión, los dos cabecillas de ETA hicieron uso de su derecho a la última palabra. Gallastegi lo aprovechó para decirle en euskera a Guevara que no guardaba ninguna consideración al tribunal ya que, en su opinión, carece de legitimidad para juzgar «a un gudari» y García Gaztelu, en castellano, exigió a la Justicia que investigue «con la misma determinación» la muerte de su compañero del 'comando Donosti' José Luis Geresta Mújica, 'Oker', que en marzo de 1999 apareció muerto con un tiro en la sien en un paraje próximo a Rentería.
A pesar de su expulsión, 'Txapote' y 'Amaia' no tardarán en regresar a la Audiencia Nacional. El lunes se volverán a sentar en el banquillo de los acusados para responder por el asesinato en julio de 1997 del concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco. La Fiscalía solicita 50 años de cárcel para cada uno. La hermana del edil asesinado, Mari Mar Blanco, acudió ayer a la Audiencia para interesarse por los preparativos del juicio -al que asistirá junto a sus padres- y achacó la «chulería» de 'Txapote' a que los etarras y su entorno están «crecidos» porque «saben que tienen la llave del mal llamado proceso de paz».