La estación de Abando constituye una alternativa ferroviaria, pero también urbanística. Situada en el corazón de Bilbao, cerca de los centros de trabajo y ocio, ofrece la posibilidad de hacer ciudad. Los primeros exámenes garantizan la construcción de una Intermodal subterránea, a unos 20 metros de profundidad, en la que confluirían trenes, autobuses -aprovechando que gran parte de ellos usan ya la plaza Circular- y metro, con el tranvía al lado. Tendría capacidad de sobra para albergar las unidades de alta velocidad y andenes -hasta 8 vías-. Aquí se incluyen los convoyes especiales que alcanzan los 400 metros de longitud, con la vista puesta en Madrid.
Este proyecto exigiría abrir un nuevo túnel para la entrada de la alta velocidad a Abando, algo necesario en todas las opciones. Al ser una terminal, los 'aves' que en un futuro sigan camino a Santander deberían entrar y salir de los andenes, una maniobra que tampoco consumiría un tiempo excesivo, según sus defensores.
Pero, posiblemente, la gran ventaja de Abando sea la posibilidad de cerrar la última gran trinchera ferroviaria de Bilbao. Al dibujar una Intermodal subterránea, la ciudad puede crecer sobre una playa de vías de 101.700 metros cuadrados, uniendo El Ensanche y Bilbao la Vieja. Esto ya lo vio el arquitecto Estanislao Segurola en 1934.