El cine documental que mezcla realidad y ficción está de enhorabuena. 'El taxista ful', cinta del cineasta catalán autodidacta Jordi Solé, alias Jo Sol, narra una historia dramática y real, la de José R., un taxista barcelonés de 52 años cuya existencia no tiene muchos alicientes. Casado y con un hijo adolescente, José R. llegó con sus padres a Barcelona en los años sesenta y empezó a trabajar a los 14 años. Su vida ha sido muy parecida a la de tantos españoles humildes de su generación. Pero se diferencia en que está sin trabajo, nadie le quiere dar una oportunidad. Ante esa situación, decide pasar a la acción y se pone a conducir taxis robados durante unas horas. Después, abandona el vehículo y deja en su interior algo de dinero para que su propietario ponga gasolina. Por las molestias ocasionadas. «No soy un ladrón, necesitaba trabajar», dice el protagonista, detenido y condenado por robo.
«Sólo es una persona desamparada, víctima de la precariedad y la voracidad de un sistema que aplasta a las personas que no saben competir pisoteando a los demás», señala Solé, que coloca a su taxista en una nueva vida en la que acaba por simpatizar con el mundo de los movimientos sociales alternativos: anarquistas, anticapitalistas, 'okupas'
El director señala que 'El taxista ful' es «una reflexión sobre el sentimiento de culpabilidad que se ha instalado en nuestras vidas, culpabilidad por no llegar a ser el mejor, por no ser un triunfador... He querido reflexionar sobre la soledad y la desesperada situación en que se encuentran los dejados al margen por el sistema».
'El taxista ful' cuestiona con crudeza muchos de los tópicos ideológicos y culturales que sostienen el sistema. «Se trata de un documental incómodo porque obliga al espectador a enfrentarse a sus propias miserias morales y su egoísmo».