El Festival de Teatro Clásico de Mérida propone un viaje homérico plural y diverso en su 52º edición, que se celebrará entre el 6 de julio y el 15 de agosto. Esta cita del calendario cultural estival estrena este año equipo directivo, con Francisco Carrillo a la cabeza. Un equipo que ofrece, a través de la programación, «la aventura del viaje como búsqueda apasionada de un deseo», con Homero de común denominador y en el que, junto a las tragedias clásicas, tienen cabida la comedia musical, la danza y las artes plásticas.
Entre sus 'platos fuertes', la presencia en el milenario escenario emeritense del escritor, académico y premio Cervantes Mario Vargas Llosa, que volverá a librar su duelo escénico con Aitana Sánchez-Gijón en 'Odiseo y Penélope', una revisión minimalista de 'La Odisea' con dirección de Juan Ollé. Será en el Teatro Romano y en tres únicas veladas, entre el 3 y el 6 de agosto.
Lugares históricos
El certamen arranca este año con la recuperación de una comedia musical, 'La historia de Calipso', protagonizada por Paco Valladares, Las Virtudes, Tonino y el tenor Marco Moncloa, entre otros. Félix Grande firma una versión de 'Ítaca' que, basada en 'La Odisea', cuenta con la dirección de Fernando Suárez, uno de los más experimentados directores de clásico de la escena española. Son sus protagonistas Esperanza Roy, Miguel Molina, Alicia Agut y Alegría Suárez.
Una revisión parcial de las 'Metamorfosis' de Ovidio es la que propondrá 'El amor de un ruiseñor', pieza más que trágica de la estadounidense Timberlake Wetenbaker, que regresa al mito de Procne y Filomela y que se ofrecerá bajo dirección de Jorge Picó.
El festival quiere explotar todos los lugares históricos de la ciudad. Mantiene al Teatro Romano como 'sancta sactorum', pero se propone «llegar a todos los espacios monumentales de Mérida», según Carrillo.