Puja abierta. El título liguero en tres, cuatro o cinco entregas y ya sólo dos aspirantes en la sala. TAU Cerámica y Unicaja. Vitoria o Málaga. La final de la ACB arranca esta tarde (20.15 horas) con un pronóstico abierto. Lógico si se analiza a los supervivientes. Ambos cumplen todos los requisitos imprescindibles para reinar. Poseen el gen de la ambición. Les sobra talento. Muestran cuerpos atléticos y se manejan con la suficiente entereza como para sobreponerse a los infortunios que depara el maratón liguero. Prigioni, que no viajó ayer, es el último ejemplo de la dureza de un calendario inmisericorde.
La ilusión, eso sí, pesa más en el bando alavés. ¿Por qué? Debido a que el Baskonia se halla en puertas de rubricar su ejercicio más memorable. Ha agrandado su leyenda con la Supercopa (Granada'05) y la Copa del Rey (Madrid'06). Ahora ansía el broche final; la Liga. El triplete a la vista. A tres triunfos.
Se trata de un objetivo de máxima dificultad. Deberá someter a un oponente acorazado y superar asimismo el 'factor campo' en contra. No obstante, este TAU 2005-06 ha acostumbrado a crecerse en las grandes citas. Como la que arranca esta misma tarde. Empezar bien, o eso marcan los precedentes, se antoja indispensable en este frente.
Su combustible anímico ofrece mayor pureza que el que alimenta al Unicaja, para quien la Liga supone la última oportunidad de no desperdiciar otro ejercicio de inversiones millonarias. Ese plus de energía que mueve las articulaciones azulgranas se ha gestado merced al 'maracanazo' en el OAKA ateniense (uno de los mejores partidos de su ya vasta historia), la segunda participación en una 'Final Four', el maravilloso fin de semana de Madrid'06, la consecución del trienio de la Euroliga una jornada antes de que acabara la fase regular, el 6-0 al Barcelona... Gasolina de alto octanaje. Vigas sólidas bajo las que afrontar este choque definitivo con más ganas si cabe.
Muchos deberes
Dos candidatos. Un tesoro. Atrás queda el resto del pelotón nacional. Obligado a mirar. A observar con envidia al pulso entre el primero de la Liga regular y el segundo. La serie promete emociones fuertes, tensión y hasta baloncesto.
En el Baskonia, la lista de deberes es tan larga como ardua; que Ukic y Erdogan sigan tapando el agujero negro dejado por Prigioni, hallar la fórmula que frene a un pívot dominante del calibre de Santiago, solapar la amenaza triplista de Garbajosa, cuidarse de que el intermitente Pepe Sánchez se enchufe a la cita, acallar a Marcus Brown, candar el rebote...
Por el bando contrario -con un potencial humano más amplio-, el volumen de requisitos básicos ocupa un grosor similar. Aunque eso sí, todos sus sensores de peligro apuntan a Luis Scola. Quizá esa vigilancia extrema a la que será sometido el capitán azulgrana pueda abrir huecos y elevar el peso de otros.