Las fuerzas recuperadas y la ilusión intacta. Velimir Perasovic mira a los suyos y no ve otra cosa que las ansias de coronar una temporada sobresaliente con el título de la Liga ACB. En el arranque de la serie, el preparador croata se aleja de los tópicos que conceden importancia al primer partido, aquellos que apuntan al posible cansancio cajista o relajación azulgrana, y asegura que su grupo se encuentra listo para el asalto final. «El equipo está muy motivado, con ganas de que empiece ya la final. Hay tensión positiva en cada entrenamiento. A ver cómo se traslada eso al juego del equipo», apunta.
Pero si algo no cambia para el TAU en la hora de entrar en la final es la ausencia de Pablo Prigioni. Perasovic descarta de plano que el jugador argentino pueda volver hoy a la cancha, pero apunta la posibilidad de un retorno cercano. «Ahora no está en condiciones de ayudar. No obstante, la mejoría puede ser notable esta semana y a ver si podemos tenerlo para el tercer partido».
Velimir Perasovic subraya el nuevo reto de jugar sin Prigioni «no sólo para Ukic, sino para todo el equipo», al tiempo que relativiza la teórica mayor rotación del Unicaja. «El número de jugadores no importa, sino cómo jueguen». Asimismo, avisa sobre la amenaza más mortífera del equipo andaluz, Jorge Garbajosa. «El juego del Unicaja está construido a través de él, que es una amenaza constante desde fuera. No tenemos a nadie con esas características, pero en el último partido en Vitoria lo defendimos bien y creo que podemos volver a hacerlo», asegura.
Despliegue físico
Mientras, el entrenador de Split pasa por alto, de momento, posibles polémicas arbitrales o la irrupción de 'factores externos' en forma de cruces de declaraciones. Eso sí, tiene más que claro que en la cancha la pelea muscular va a estar servida, como no podía ser menos en la final de la mejor Liga de Europa. «Todos los equipos que llegan aquí juegan un baloncesto físico en el que se intenta defender al límite de la falta. La única manera de ganar el título es jugar con un despliegue físico importante».
Lucha dialéctica
En el banquillo rival, Sergio Scariolo jaleó los poderes de los dos contendientes en la final y no dudó de que «seguro que daremos un buen espectáculo en esta serie». El preparador de Brescia sí entró en la guerra dialéctica al descalificar unas palabras pronunciadas el miércoles por el baskonista Tiago Splitter. En ellas apostaba por «desquiciar» a los rivales «y jugar duro». «Las declaraciones de Splitter me han parecido realmente desafortunadas, hablando de desquiciar a mis jugadores. Los dos equipos pueden tranquilamente confiar en que habrá grandes arbitrajes para administrar el juego muy bien», subrayó el entrenador de Brescia.
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