Apenas unas horas después de que el Fondo Monetario Internacional y el Banco de España alertaran, casi al unísono, sobre la paulatina pérdida de competitividad de la economía española, los datos revelaban que uno de sus principales 'agujeros negros' se sigue ampliando. El déficit de la balanza de pagos, que recoge los ingresos y desembolsos en las relaciones con otros países, se disparó un 36% en el primer trimestre al alcanzar los 24.500 millones de euros. El negativo comportamiento del comercio exterior y el menor superávit que arroja el turismo son los responsables de ese resultado.
Lo peor de todo es que esa cifra, que equivale al 10,7% del Producto Interior Bruto (PIB) -un nivel preocupante, a juicio de los expertos-, se compara con las de un año, el anterior, que resultó desastroso. El déficit exterior pulverizó en él todos los registros precedentes al elevarse a 69.834 millones, un 55% más que en 2004.
A pesar de que esas cifras han disparado las señales de alarma en diversas instituciones y de que los síntomas del enfermo continúan siendo malos, el Gobierno aún confía en que se trate de algo temporal. Los abultados 'números rojos' de la balanza de pagos -sin parangón en Occidente- son fruto, a su juicio, del «notable» crecimiento de la economía, que «hace que importemos más». Las compras en el exterior aumentaron un 20% hasta marzo, mientras las exportaciones mejoraron, pero menos: un 16,8%. Así, el déficit comercial se incrementó casi un 28%, hasta los 18.781,3 millones .
Menor gasto turístico
En la balanza de servicios, el retroceso de su saldo positivo continúa en ascenso mes tras mes. Este capítulo, que tradicionalmente ha compensado en buena parte el desfase del comercio exterior gracias al tirón del turismo en España, lleva casi cinco años perdiendo peso. En el primer trimestre, su superávit cayó un 69% al llegar a los 1.089 millones, frente a los 3.500 largos que registraba hace un año. Ese recorte fue producto de que el gasto de los turistas extranjeros cayó un 7,6%, aunque su número de llegadas aumentó en medio punto; y al impulso 18,3%- de los pagos realizados por españoles en sus cada vez más frecuentes viajes a otros países.
En rentas y transferencias persistió el desequilibrio de meses anteriores por la paulatina moderación paulatina de los ingresos procedentes de la UE y el crecimiento de las remesas de inmigrantes, que envían parte de sus ganancias a sus países de origen. La economía española incrementó casi un 40,5% su necesidad de financiación, que se situó en 23.728,7 millones.