El Gobierno de Hamás ha ofrecido un alto el fuego de las facciones palestinas si Israel cesa sus ataques contra Gaza y Cisjordania. Como primer paso, el Ejecutivo que preside Ismail Hanniya se ha comprometido a que se frenen los lanzamientos de cohetes contra poblaciones judías del desierto del Neguev -ayer cayeron seis sobre la localidad de Sderot- y todo tipo de ataques o atentados. Pero exige un comportamiento recíproco.
Gazi Hamad, portavoz del Gobierno palestino, así lo explicó en unas declaraciones en hebreo realizadas a la radio estatal israelí. «Hoy (por ayer) he hablado con el primer ministro y me ha dicho que definitivamente quiere que haya calma en todas partes. Y estamos interesados en que así sea», subrayó.
«Estamos listos para abrir discusiones con el resto de las facciones con el fin de detener el lanzamiento de cohetes, pero sólo si Israel se compromete a cesar todos los ataques militares contra los palestinos en Gaza y Cisjordania», explicó Hamad.
Tregua de sesenta años
Representantes del movimiento radical indicaron el miércoles que están dispuestos a conceder a Israel una tregua de hasta sesenta años si se retira de todos los territorios y permite la creación de un Estado palestino que tenga a Jerusalén por capital. El Gobierno de Ehud Olmert declinó contestar a las dos propuestas. El primer ministro dijo el mismo día en París que nunca se retirará hasta la línea de 1967 porque «no es una frontera defendible».
Esta nueva postura de Hamás podría estar relacionada con la presión ejercida por los países árabes sobre los fundamentalistas palestinos, y muy especialmente con la actitud de Siria, que ha pedido al grupo integrista una posición más «pragmática» y que acepte el plan saudí presentado en Beirut.
La iniciativa de Riad contempla el reconocimiento de Israel por parte de todos los países árabes a cambio de una retirada completa de los territorios ocupados en la guerra de 1967. Damasco ha dicho a Hamás que «debería haber una separación entre la formación y el Gobierno, es decir entre ideología y Estado». Esta posición refleja la preocupación de los sirios ante el peso cada vez mayor del fundamentalismo religioso en Oriente Próximo.
Por otra parte, por segundo día consecutivo un ministro de Hamás entró en la franja de Gaza a través de la frontera egipcia de Rafah con una importante cantidad de dinero en metálico. Esta vez fue el titular de la cartera de Información, Yusef Rizka, que portaba consigo más de 1,5 millones de euros.
Y es que el Ministerio de Hacienda palestino continúa bajo mínimos después de que los bancos internacionales hayan decidido no realizar transferencias a los territorios ocupados por temor a las sanciones de Estados Unidos.
Sobre el terreno, tres milicianos palestinos murieron en un ataque aéreo del Ejército israelí cuando supuestamente se disponían a colocar una carga explosiva en una carretera junto a la zona central de la valla fronteriza que rodea la franja de Gaza, cerca de Kissufim, informaron fuentes militares.