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Viernes, 16 de junio de 2006
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POLÍTICA
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La patronal vasca advierte de que no aceptará una tregua con extorsión
El Gobierno subraya que a Confebask «no le constan» nuevas cartas de chantaje
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Las diferentes asociaciones que agrupan a los empresarios vascos -Confebask, Adegi, Cebek y SEA- coincidieron ayer al advertir que el colectivo no admitirá un alto el fuego permanente que no signifique la desaparición total de la extorsión por parte de ETA.

El presidente saliente de Adegi, José Martín Echeverría -sustituido ayer en el cargo por Eduardo Zubiaurre-, fue el más explícito al advertir de que los industriales vascos no aceptarán un alto el fuego «que no sea universal, sin extorsión y sin vuelta atrás», al tiempo que reconoció que la paz requerirá «determinación, dar pasos e invertir con riesgos e incertidumbres». El líder de la patronal guipuzcoana insistió, no obstante, en que el objetivo debe ser alcanzar un «escenario de paz y normalidad» y recordó a uno de sus antecesores, José María Korta -asesinato por ETA en agosto de 2000-, al coincidir en que, por lograr el final del terrorismo, merece la pena «arriesgarse e incluso equivocarse».

En este sentido, recordó cómo los empresarios «han padecido el azote de la violencia en sus más diversas manifestaciones», lo que ha provocado que, tras la declaración de alto el fuego del pasado marzo, el colectivo valore el actual momento «de manera positiva» con la esperanza de que «el escenario en el que nos sitúa el anuncio de alto el fuego se consolide».

Echeverría lanzó este mensaje durante la asamblea general de Adegi, en la que se culminó su relevo al frente de la asociación, y apenas un día después de que su homólogo en la patronal navarra, José Manuel Ayesa, denunciara la existencia de una nueva remesa de cartas de extorsión fechadas en mayo y enviadas por la organización terrorista este mismo mes de junio a empresarios del País Vasco. Como ya publicó ayer este periódico, tanto Confebask como el Círculo de Empresarios Vascos negaron tener conocimiento de las misivas denunciadas por Ayesa, una negativa que mantuvieron ayer tanto Confebask como Cebek -la patronal vizcaína- al ratificar que el colectivo se encuentra «tranquilo».

«Credibilidad»

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se basó en estos argumentos para descartar la amenaza de nuevas extorsiones. El secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, subrayó el hecho de que Confebask haya confesado que «no le consta» el envío de cartas por parte de ETA y advirtió de que «es conveniente escuchar la opinión de los representantes de los empresarios vascos» al verificar «informaciones de esta naturaleza».

José Manuel Ayesa sí recibió el apoyo del máximo mandatario de la comunidad foral. Miguel Sanz dio toda «credibilidad» a su denuncia, aunque reconoció no tener «motivos que puedan evidenciar» el envío de cartas. El líder de UPN aprovechó su intervención para volver a censurar la gestión del Gobierno de Zapatero. «Cuando nos habían dicho que habían verificado ya todo para sacar la conclusión de que ETA tenía voluntad unívoca de abandonar la violencia y la extorsión, ahora nos dicen que siguen verificando».



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