David Álvarez, un niño de 13 años, perdió ayer la vida y otras nueve personas resultaron heridas de diversa consideración -de ellas seis niños y tres adultos- al chocar en el municipio asturiano de Morcín un autobús escolar y una furgoneta. El suceso, según informaron fuentes de la Dirección General de Tráfico, ocurrió a las 7.45 horas en un tramo mojado de la carretera MO-2, donde el transporte, que cubre una ruta con final en dos institutos de Oviedo, chocó con otro vehículo por causas pendientes de investigación. A continuación, el autocar se salió de la calzada y cayó por un terraplén de 8 metros hasta volcar sobre su lado izquierdo.
Además del fallecido, una niña de 14 sufría lesiones de pronóstico reservado y otros cinco menores de entre 14 y 17 años resultaron heridos leves, igual que el conductor. En la furgoneta iban tres ocupantes de 32, 35 y 56 años, los dos primeros también con lesiones. La portavoz del Gobierno asturiano, Ana Rosa Migoya, declaró que el autobús cumplía todos los requisitos para el transporte escolar y que los conductores dieron negativo en el control de alcoholemia.
«Frené y perdí el control»
«Toqué el freno al ver que subía una furgoneta y perdí el control», explicaba ayer Pablo L., el chófer del autobús, que culpó al rocío y al mal estado de la carretera de que se quedaran cruzados en la calzada. «No pude hacer nada», repetía. El hombre avisó a los niños que viajaban como pasajeros de que se agarraran al percatarse de la presencia del vehículo contra el que chocaron. Así lo relataba ayer María Luisa S.C., madre de uno de los niños heridos, que apuntó que su hijo se encontraba «muy afectado por lo sucedido». «Ocurrió muy rápido», coincidieron todos.
Pablo L. se sujetó con fuerza al volante y se puso en lo peor. Durante la caída pensó que ninguno de los siete escolares a los que trasladaba a Oviedo ni él mismo sobrevivirían. Tras el impacto abandonó el asiento «a toda velocidad» para auxiliar a los menores. «los chavales de la furgoneta me ayudaron a sacar a los críos y a ponerlos en un lugar seguro». Peor suerte corrió David Álvarez, a quien uno de sus compañeros recordaba tirado en la carretera pidiendo ayuda, «porque no podía respirar».
El autocar cubría como cada mañana su ruta por las localidades de Cortina, Peñarudes y La Piñera, con parada final en los institutos ovetenses de Cerdeño y Fleming. En cuanto recibieron el aviso, el Centro de Coordinación de Urgencias del Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA) desplazó hasta la zona las UVI Móvil de Oviedo y Mieres y seis ambulancias. Los heridos fueron trasladados al Hospital Universitario Central de Asturias de Oviedo y al Alvarez Buylla de Mieres.
David Álvarez murió en el Universitario poco después de su ingreso. Según los sanitarios, presentaba politraumatismo, fractura y estallido de pelvis y traumatismo abdominal con rotura de vísceras abdominales. Ingresó en situación de shock hipovolémico y el equipo médico del hospital prosiguió con las medidas de estabilización iniciadas en la UVI móvil, pero sufrió una parada cardiorrespiratoria que le provocó la muerte. En cuanto a la niña de 14 años continuaba ingresada con traumatismo en el brazo izquierdo, herida inciso-contusa en hombro, codo y en dicho brazo, y estaba previsto intervenirla con cirugía plástica. Los demás adolescentes fueron dados de alta con contusiones y erosiones leves.
Con éste ya son tres los accidentes de autobús registrados en Asturias en lo que va de año, con un saldo de 7 muertos y 34 heridos. El siniestro más grave ocurrió el 16 de abril cuando un autocar que regresaba de un campamento de boy-scouts en León volcó en la A-66 a la altura de Pola de Lena. En el siniestro fallecieron cuatro personas, dos menores y dos monitores.