«Creo que los testimonios del euskera escrito encontrados en el yacimiento alavés de Iruña Veleia son auténticos y fiables», explicó a EL CORREO Henrike Knörr, catedrático de Filología en la UPV y vicepresidente de Euskaltzaindia, la Real Academia de la Lengua vasca. «Con todo, tenemos que ser cautos y esperar el resultado de los análisis, sobre todo para poder datarlos con precisión entre los siglos IV ó VI», señalaron tanto Knörr como su compañero Joaquín Gorrotxategi, encargados del análisis lingüístico de los textos encontrados.
Ambos especialistas comparecieron ayer junto al director de las excavaciones, el arqueólogo Eliseo Gil, para centrar la importancia de los hallazgos, ya adelantados en EL CORREO. Confirmaron que en el poblado tardo-romano situado a diez kilómetros de Vitoria han descubierto las primeras palabras comunes en euskera. Están escritas en ladrillos, sobre todo, pero también en huesos y vidrios. Los textos hacen referencia tanto a nombres de colores -zuri urdin gori- y verbos como comer, beber y dormir -ian edan lo-, además de otras inscripciones de temática religiosa , como Geure ata zutan (nuestro padre entre nosotros) y Jesus, Ioshe ata ta Mirian ama (Jesús, José y María).
Tanto Knörr como Gorrotxategi calificaron de «extraordinaria» la importancia de los hallazgos. «Si las inscripciones hubieran sido en latín no tendrían tanto impacto, pero para el euskera suponen adelantar 500 años, nada menos que cinco siglos, las referencias escritas, antes situadas en las Glosas Emilianenses del siglo X en San Millán», detalla el vicepresidente de Euskaltzaindia. «No llegué casi a dormir la primera noche, emocionado como estaba por el valor de los descubrimientos».
«Necesitamos frases»
«Hay restos anteriores con palabras, sobre todo en lápidas, pero eran sólo de nombres propios y en medio de textos en latín», explicaron los expertos en referencia a enterramientos en la zona de Aquitania a partir del siglo II.
Gorrotxategi puso el acento en que los nuevos testimonios «presentan leyendas inequívocas en lengua vasca cuyo sentido, además, resulta inteligible para nosotros». A su juicio, la aparición de palabras sueltas hubiera podido inducir a errores ~como 'ian'- pero su presencia en secuencias clarifica mucho su significación. «Ahora necesitamos frases, que nos cuenten, por ejemplo, que 'Valerio viene del campo'. Nos daría más luz sobre el euskera», sostiene Knörr.
En esta espera, los filólogos se muestran optimistas. «Esto no es más que un pequeño avance de lo que nos pueden dar posteriores excavaciones. No sabemos si es esperanza, pero tenemos la impresión razonable de que aquí pueden salir más materiales de interés», explica.