La salmonela se ceba con las granjas avícolas españolas. Un informe europeo sitúa a España como uno de los países con las explotaciones de gallinas más contaminadas de la Unión Europea. En uno de cada dos recintos examinados se encontró la presencia de salmonela, un nivel de contaminación que sólo superaron la República Checa, con un 62%, y Polonia, con un 55%. En Suecia y Luxemburgo no se encontró ni rastro de la infección.
Los datos pertenecen a un avance del estudio que la Agencia Europea de la Sanidad Alimentaria finalizará en octubre para determinar la prevalencia de salmonela en las granjas de la UE. La salmonela del tipo 'typhimurium' alcanza a más del 70% de las explotaciones españolas, aunque lo que más preocupa es que en un 51% habita la del tipo 'enteriditis'. Esta clase de salmonela es la que tiene mayor capacidad para transmitirse al ser humano por el consumo de huevos. Si el huevo no se cocina bien, puede producir problemas gastrointestinales de diferente gravedad.
Nada más conocerse el informe, el Consejo Británico de la Industria del Huevo se apresuró a pedir que los países con peor nota dejen de exportar huevos. La Organización Interprofesional del Huevo, Inprovo, está convencida de que algunos países de la UE pretenden frenar las exportaciones españolas en un momento de crisis de precios en el mercado comunitario. España exportó el año pasado 95.860 toneladas.
«Ningún riesgo»
Ayer, tanto el Ministerio de Agricultura como Inprovo aseguraron que «los huevos españoles son seguros y no representan un riesgo para los consumidores». El informe, señalan, buscó la salmonela en el polvo de ambiente de la granja y en las heces de las gallinas, no en los huevos. «La presencia de salmonela en granjas no implica que exista un riesgo mayor de infección alimentaria», advirtió Inprovo.
El propio informe de la UE insiste en la misma idea y recuerda que la contaminación de granjas no implica siempre la del huevo. En algunos estudios se estima que el riesgo de que la gallina transmita la infección al huevo apenas llega al 3%. «En el caso de que se contaminara, se desecharía antes de llegar al consumidor», aseguraron los productores.
La ministra de Agricultura, Elena Espinosa, defendió ayer el «control total» que se realiza en las explotaciones españolas. «Los consumidores pueden tener la seguridad de que cualquier producto que sale de la cadena alimentaria española cuenta con los controles necesarios», insistió. «Las muestras se han tomado en nichos donde se puede acumular el bacilo. Es como buscar suciedad en la parte del garaje en la que tenemos guardados los neumáticos viejos».
Otro dato para explicar los malos resultados españoles es el número de análisis realizados en cada país, asegura Improvo. España ha presentado 3.367 muestras, frente a las 77 de Grecia o las apenas 56 de Lituania. La época en la que se realizó el muestreo, entre octubre de 2004 y septiembre de 2005, tampoco favoreció a España. Desde mayo de 2005, es obligatoria la vacunación contra la salmonela en las gallinas ponedoras.