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Viernes, 16 de junio de 2006
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SOCIEDAD
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«Si no pagas la extorsión, los 'señores de la guerra' te roban las medicinas»
Un equipo sanitario español trabaja en Somalia, un país evitado por las ONG desde hace quince años El conflicto bélico ha destruido sus infraestructuras públicas
«Si no pagas la extorsión, los 'señores de la guerra' te roban las medicinas»
HOMBRES ARMADOS patrullan por las calles de Mogadiscio, la capital de Somalia. / AP
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Resulta difícil trabajar en un país donde cada familia guarda en casa un 'kalashnikov'. Según Josep Prior, coordinador de la misión española de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Somalia, esa potencial amenaza y los conflictos de un país sumido en el caos complican cualquier respuesta humanitaria de la ONG. «Acudimos cuando sabemos que en algún lugar se está muriendo la gente, pero antes hay que pactar con los que detentan el poder», explica.

Puede tratarse de dos clanes enfrentados o dos 'señores de la guerra' luchando por un territorio, tal vez cinco familias que se disputan el control del río o los escasos pozos. «Tenemos que convencerles de que lo único que queremos es ayudar a la población y que somos estrictamente neutrales en lo que respecta a sus conflictos».

En 1991, tras la caída de la dictadura de Siad Barre, la anarquía sustituyó al Estado y la lucha de bandos despedazó la antigua colonia italiana. «Toda la gente educada huyó». Quedaron los pastores y algunos agricultores, afectados por terribles hambrunas. Estados Unidos organizó una operación humanitaria que culminó desastrosamente y, poco después, Naciones Unidas también abandonó toda esperanza de cambio y dispuso su total retirada

Desde entonces, muy pocas ONG colaboran con sus diez millones de habitantes, prácticamente abandonados a su suerte. «No hay agua, electricidad ni servicios sociales, la inseguridad es permanente», asegura Prior. «En todo el país puede que haya tres médicos». Las consultas externas las realizan, en el mejor de los casos, individuos que se formaron como enfermeros antes de la crisis o, incluso, maestros.

La entidad española mantiene ocho proyectos de atención primaria y de respuesta de emergencias. Este logista quiere desmentir la idea de que se trata de un escenario infernal donde no es posible el trabajo de las organizaciones de cooperación internacional. Colaboran con 50 expatriados y más de 600 nacionales, con eventuales evacuaciones siempre que la situación se deteriora.

La negociación es el recurso indispensable. Muchos de los caudillos viven de la extorsión en las vías de comunicación del país. «Si no pagas, te roban hasta las medicinas», explica. Además de las remesas de dinero que envían los refugiados y del tráfico de drogas locales, los escasos extranjeros que hay se consideran una apetecible fuente de ingresos. «A veces, no te dejan trabajar si no abres una clínica en su aldea natal».

Somalia reúne todos los problemas derivados de la miseria, la guerra y las cíclicas sequías. Junto con la inseguridad, la fragmentación y el aislamiento desmantelan el territorio. El noroeste ha generado su propia administración y ha emprendido un destino político independiente. En el centro y sur se mantienen regiones enteras sin ningún tipo de apoyo: «Existen ciudades donde los hospitales no funcionan desde hacer años».

La situación sanitaria es catastrófica. Uno de cada diez bebés fallece en el parto y uno de cada cuatro supervivientes no cumplirá los cinco años por la fatal incidencia del tétanos, la difteria y el sarampión. Enfermedades como la poliomielitis, prácticamente extinguida, alcanza cifras récord y no hay estrategia contra la tuberculosis. La gente sucumbe víctima de epidemias desconocidas. «Nos enteramos semanas después, cuando ya es demasiado tarde».

Los niños crecen sin ninguna vacuna. El equipo de Josep Prior emprendió el ambicioso proyecto de dotar de este recurso a los 300.000 menores de Mogadiscio, la capital. Consiguieron los medios y formaron al personal nativo. Pero las milicias islámicas emprendieron su conquista. «Y hemos tenido que posponer indefinidamente la vacunación», dice Prior.



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