La estadística de las finales de la ACB es clara: en 20 de las 22 temporadas celebradas hasta la fecha el equipo que logró la primera victoria acabó con el título en el bolsillo. Después de la derrota del viernes, los precedentes pintan negros para el Baskonia. Así que para consolarse con datos en la mano, el entorno del TAU puede fijarse en esos dos ejemplos en los que la derrota inicial no significó el desastre.
El primero se produjo en la campaña 1984-85, con una final clásica casi por aquellos años: Real Madrid-Joventut. Los verdinegros dieron la sorpresa en el primer partido y ganaron a domicilio. Pero posteriormente los madridistas no perdonaron y se alzaron con el título tras dos victorias seguidas. El segundo precedente remite también a un equipo que empezó desbaratando el factor cancha a favor, el Unicaja. En la final de 1995, los malagueños comenzaron amargando la serie al Barcelona y éste se sobrepuso medianamente hasta un 1-2. ¿Se acuerdan del triple fallado por Ansley que podía haber dado el campeonato a los cajistas? Pues ese error llevó al 2-2. Después el Barça se llevó el título, lo que permite al Baskonia fijarse en su ejemplo.
Factor cancha
Claro que hay diferencias respecto a 2006. En ambos casos, los conjuntos que lograron dar la vuelta a la eliminatoria contaban con el factor cancha a favor. Es decir, disputaron ante su público el partido decisivo. Una circunstancia que no concurre ahora.
También hay algún otro dato contrario a los intereses del TAU. Por ejemplo, en las catorce ocasiones en las que la final ha comenzado con un triunfo local en todas se ha llevado el título. Un 100%. Desde luego, por contundencia que no quede.
Hay que remitirse pues a otros intangibles más optimistas. Como el hecho de que el volteo de las dos ocasiones precedentes se produjo con diez años de diferencia. El TAU no lo pudo lograr en 2005 ante el Madrid (que ganó el primer partido en el Buesa). Así que han pasado once años desde el último precedente. Ya toca ¿o no?