Son las exigencias de ser el mejor. De ser campeón del mundo. Las victorias a secas, como la de Croacia del día del debut, no sirven. Suman puntos, pero dejan indiferente y defraudada a la clientela. Brasil tiene que ganar y jugar a la altura de su prestigio. Ni más, ni menos. Por todo ello, este segundo encuentro contra Australia se ha convertido en un examen para toda la selección en general, y para Ronaldo, en particular. En términos médicos, y más después de la visita del delantero a la clínica hace un par de días, se puede decir que están todos en observación.
Salvo Dida, los centrales y Kaká ningún jugador 'canarinho' estuvo a su altura ante Croacia, pero sin duda Ronaldo ha resultado el más dañado. Posiblemente porque llueva sobre mojado y su actuación recordó mucho a otros partidos de la temporada con el Real Madrid. Y el seleccionador Parreira está al tanto de todo. La realidad es que como Ronaldo no marque o modifique notablemente su conducta, saldrá del equipo. Está predestinado. Marcado. Dicen que el técnico se lo ha dicho y Robinho está preparado para entrar en su posición, como ya hiciera en el primer encuentro.
A pesar de todo, Parreira piensa repetir esta tarde contra Australia. Una nueva oportunidad para su cuadrado mágico y para sus componentes y ocupantes. Australia parece el rival idóneo para la reconciliación de su equipo con su 'torcida', que ha emigrado de Berlín a Múnich un tanto escéptica por el juego desplegado en el Olímpico y por todo lo que está sucediendo en torno al delantero del Madrid, que a pesar de todo cuenta con el respaldo popular.
Holandés errante
Un hombre espera a Brasil con esa mirada penetrante que siempre le ha caracterizado: Guus Hiddink. Al holandés errante, que ayer mismo confesaba que no se arrepiente de haber fichado por Rusia, le van estos desafíos. Sabe que tiene un equipo cortito de experiencia y calidad, pero nadie mejor que él conoce cómo luchan sus 'socceroos', envalentonados ahora por su triunfo ante Japón y sobre todo por cómo se produjo.
Australia prepara un partido muy físico. Con cierta fama de llevar esa condición al borde del reglamento, el técnico holandés no sabe si plantar cara a Brasil con sus mejores hombres o reservar a los cuatro (Cahill, Aloisi, Moore y Grella) que tienen tarjetas para el tercer partido contra Croacia, en el que la clasificación puede estar en juego. Desde el punto de vista táctico, seguro que la pizarra de Hiddink intentará complicar la vida a los brasileños con alguna estrategia de esas que el técnico echa mano cuando se trata que David le pegue una pedrada a Goliath y que tan bien supo utilizar en el pasado Mundial como técnico de Corea del Sur.
Los futbolistas australianos son los primeros sorprendidos por cómo su país ha celebrado el triunfo ante Japón. Siete millones de 19 posibles presenciaron el partido por la televisión, hasta el punto de que se asegura que desde las medallas olímpicas de Thorpe no se había producido un impacto deportivo de tanta difusión. Algunas empresas han anunciado que concederán el lunes (por mañana) como festivo porque suponen que muchos de ellos trasnocharán hoy para ver el partido contra Brasil. El primer ministro, Howard, ha adelantado que Australia presentará su candidatura al Mundial 2014.