Bienvenidas las reformas, pero son insuficientes y el tiempo para hacerlas se está agotando si se quiere evitar la crisis del sistema. Éste es, en esencia, el mensaje que trasmite Diego Valero, presidente de la consultora de pensiones Novaster.
- ¿Cree sostenible el actual sistema de pensiones español?
- Si no se hacen reformas de más calado, vamos a tener problemas en el futuro. Y no sólo lo digo yo, sino la Comisión Europea en su último informe sobre los sistemas nacionales de pensiones.
- ¿De cuánto tiempo disponen, en su opinión, las autoridades para hacer esas reformas?
- Las curvas de ingresos y gastos se invierten en el mejor de los casos en el año 2020; y en el peor, en el 2015. Disponemos, como mucho, de quince años. Pero hay que tener en cuenta que la aplicación de las reformas en estos casos suele ser gradual y que el impacto no es de un año para otro.
- Mientras en Alemania y otros países europeos se habla ya de las previsiones de su sistema para el año 2050, aquí no pasamos de 2025. ¿Con cuanta antelación deben tomarse las medidas?
- Yo creo que estamos rozando ya el larguero; sobre todo, por calendario político. Como en esta ocasión no ha salido una reforma en condiciones, lo que haya de hacerse no puede pasar, en ningún caso, de la próxima legislatura.
- ¿Sería una medida adecuada en esa futura reforma computar toda la vida laboral para fijar la cuantía de la pensión?
- Es necesaria e imprescindible. Ésa es la tendencia de todas las revisiones de nuestro entorno y es una medida más equilibrada que otras posibles. Mantener el periodo en 15 años no tiene sostenibilidad técnica.
Jubilarse más tarde
- Otras medidas pueden ser el retraso en la edad de jubilación o el incremento de las cotizaciones. ¿Por cuál apostaría?
- La más viable sería la de alargar, de forma paulatina, el periodo de cómputo; y también la más fácil de aplicar políticamente. Alargar la edad de jubilación es también imprescindible y llegará. Lo que parece descartarse es un incremento de las cotizaciones por motivos de inflación, de competividad, etc.
- ¿Cree suficientes los incentivos para el retraso de la edad de jubilación o no es ésta la vía?
- Yo creo que no sirven para nada. La pensión media de los nuevos jubilados apenas alcanza los 1.000 euros al mes. Incrementarla un 2% por cada año de retraso en la edad supone 20 euros al mes, cosa que no parece que ser muy atractiva. Tenemos que ir necesariamente a un incremento de la edad legal de jubilación, de forma paulatina. Se estima que cada año de retraso puede suponer en 2050 un ahorro del gasto en prensiones de entre 0,6 y 1 punto de Producto Interior Bruto (PIB).
- ¿La reforma que se va a firmar es suficiente si se compara con las de otros países de Europa?
- España tiene un elemento muy positivo: que las reformas las hace por consenso. Pero como contrapartida está que son mucho menos ambiciosas que en otros países. A este ritmo nos puede pillar el toro. Las reformas no tienen la profundidad necesaria para enfrentarnos de verdad al problema que tenemos.
- ¿Qué papel deben cumplir los planes de pensiones particulares en ese futuro?
- Deben ser un apoyo, no la base, que es el sistema público. Hay que desarrollar sistemas complementarios; en especial, en el seno de las empresas, que ahora llegan sólo al 5% de los trabajadores. Son necesarios porque la Seguridad Social está pagando de promedio cerca del 80% del último salario, y dentro de 30 años la prestación estará entre el 50% y el 60%.
- ¿Cuáles son las recomendaciones de un experto independiente como usted?
- Además de desarrollar los sistemas de empleo, no deberíamos dejar de ver lo que hacen otros países, como Suecia, donde al pago de las pensiones se incorporan elementos como la esperanza de vida o el crecimiento económico, o Alemania y el Reino Unido, donde se alarga la edad de jubilación. Y, sobre todo, en un asunto que nos afecta a todos los ciudadanos hay que ser mucho más riguroso y menos político.