Vivir de espaldas al Tour tiene ventajas. Samuel Sánchez lo sabe. Como la ronda gala no figura en su calendario, pudo dedicar el inicio de la temporada a preparar la Vuelta al País Vasco. Allí ganó dos etapas y fue líder hasta que Marchante le relegó en la contrarreloj final. En septiembre, estará en la Vuelta, su otro gran objetivo. Pero antes tenía una cuenta personal con la Vuelta a Asturias, la de su hogar. Allí le quitaron en 2003 una etapa por decisión arbitral. Ayer, saldó esa deuda. No lo hizo ni al sprint ni en subida, sino en fuga. Y larga.