La atmósfera del Martín Carpena volvió a ser ayer perniciosa para los pulmones baskonistas. Y eso que las reservas de oxígeno duraron lo suyo para un equipo que no pudo contar con Serkan Erdogan, que volvió a ser comandado por un Pablo Prigioni que llevaba veinte días sin entrenar con el resto de sus compañeros y que sufrió la prematura acumulación de faltas personales por parte de sus tres principales jugadores interiores: Luis Scola, Tiago Splitter y Kornel David.
Y ante tantos condicionantes en contra, el TAU se mantuvo en pie hasta el último cuarto, donde volvió a sufrir la inmisericorde efectividad de un Unicaja más fresco, con mayores reservas de carburante y mayor clarividencia a la hora de acertar su mejor opción ofensiva para ajusticiar al Baskonia.
A seis minutos del inicio del choque, Scola y Splitter se colocaron con dos faltas y ahí comenzaron a romperse los planes baskonistas. Ambos acumularían personales a medida que avanzaba el choque, al igual que David, por un criterio arbitral desquiciante. Ante semejante problema, Velimir Perasovic hubo de echar mano de un hombre que parecía descartado en los 'play off, Predrag Drobnjak. El caso es que el pívot montenegrino respondió a una llamada inesperada con buenos minutos defensivos durante el primer período, hasta el punto de contener a un dominador nato bajo los aros como Daniel Santiago.
Esfuerzo ingente
Pero la venturosa irrupción de Dronbjak no fue suficiente para aliviar los problemas. A lo largo de todo el encuentro, el Baskonia transmitió la impresión de que exprimía al máximo todos sus recursos y no lograba ponerse por delante en el marcador. Pablo Prigioni acabó por jugar más tiempo de lo recomendable (18 minutos) y mejoró la circulación azulgrana. A diferencia del primer encuentro, Luis Scola pudo zafarse algo más de sus pares a base de cargas ingentes de esfuerzo para dejar su impronta en el tercer cuarto con puntos y, sobre todo, asistencias a sus compañeros desde la zona. Splitter también se benefició del talante pasador del porteño y entró con descaro en la batalla interior. Sin embargo, las costuras no soportaron el zarpazo final del Unicaja.