Y pasó el primero con un cuarto para olvidar donde un Unicaja con más ritmo e ideas superó a un TAU arrítmico y sin certezas. El Baskonia, a reencontrarse para ver más claro su futuro y Unicaja, a repetir su pretérito y seguir celebrando días de Santiago.
Primer augurio
Empezó el partido con los aficionados malagueños empeñados en mantener sus buenos espíritus. Enfrente, Prigioni, de medio cuerpo presente. Brown era un brujo y el ánima de Santiago vagaba ante la defensa de Splitter y Drobnjak. Prigioni puso el alma y el Baskonia colocó velas blancas en el rebote ofensivo y en el acierto exterior de Vidal, aun fallando más que la bruja Lola en sus predicciones. David hizo de 'medium' y muchas veces de fin. Las pérdidas malagueñas les llevaron a los malos presentimientos y a nosotros, buenas vibraciones.
Segundo augurio
De salida Herrmann se convirtió en un visionario de nuestro aro, con Brown haciendo de duende de Unicaja. En el TAU apareció Scola dando lecciones de espíritu junto a un Splitter que leyó muy bien sus cartas. Ambos fueron pájaros de mal agüero para los malagueños. Vidal, nuestro atino exterior, y el arbitraje, lleno de desatinos con más errores que Rappel en sus pronósticos. Jugar fuera de casa, nuestro diablo y la aparición de Berni, que pareció poseído, poseso, nos trajo la negra junto a los 'uno contra uno' que se metieron en nuestros doloridos cuerpos sin poderlos exorcizar.
Augurio final
Al final, mal fario a pesar del excelso comportamiento de un equipo con alma pero sin cuerpo.