Enrique Galarza solventó su debut en el Torneo de San Fermín del Cuatro y Medio como a él le gusta, metiendo el partido en la incertidumbre. Ganaba 21-11 a Larralde y sacó a relucir ese juego especulativo que tantos quebraderos de cabeza le ha dado a lo largo de su carrera. Su rival se le acercó a tres tantos (21-18), pero no supo consumar la remontada.
El de Baraibar continúa adelante en el certamen de la 'jaula' Navarra, que tendrá su colofón el día grande de las fiestas de Pamplona. Su triunfo, agónico. Pero Enrique, para bien o para mal, es así. Le gusta otorgar concesiones a sus rivales y poner los pelos de punta a los apostantes, que viven con una desazón tremenda sus compromisos.
La cátedra, la que marca el devenir de las apuestas en los frontones, cantó el dinero (100 a 50 euros) a favor del vencedor. «Es un partido que no tiene color», adelantó uno de los pelotazales que accedió al frontón Aritzbatalde de Zarautz. La verdad es que existe una importante distancia pelotística entre ambos contendientes.
La eliminatoria, como estaba prevista, fue cosa del favorito desde el inicio. Se puso por delante en el marcador, 4-0. El joven Larralde mostró esos nervios clásicos de un neoprofesional.
Pecó de candidez
El rezagado, valiendose de los errores de su contrario, puso cerco al escapado, 5-4. Sin embargo, la veteranía en la pelota también es un grado y el hermano de Ladis Galarza, que estuvo sufriendo en la silla como botillero, llegó al ecuador del duelo con una gran ventaja en el luminoso (11-5).
Incluso, abrió un socavón (17-6) que dio la impresión de que iba a ser infranqueable para el delantero de Lesaka. El encuentro desembocó en un 21-11 determinante. Todos esperando el último y definitivo tanto para el adelantado, que a punto estuvo de no producirse.
Larralde, sacando de su moral alguna exquisitez rematadora y aprovechandose de la languidez de su oponente, fue haciendo granero y se puso a tres tantos de su paisano. No hubo vuelta ni sorpresa. Galarza V se hizo con la victoria y en el siguiente peldaño tendrá que medirse a Patxi Eugi.