Vuelven los avales al Athletic. La junta directiva rojiblanca tendrá que garantizar de nuevo ante la Liga de Fútbol Profesional parte del presupuesto de la temporada 2006-07. El traspaso de Del Horno al Chelsea por doce millones de euros permitió al equipo de gobierno cerrar de forma exitosa el balance económico del ejercicio 2004-05, con 6,7 millones de superávit. Una vez agotada la carta de los traspasos, regresan los números rojos a Ibaigane, de 1,7 millones según las fuentes consultadas. El vicepresidente primero José Miguel Lanzagorta se ha convertido en los últimos días en omnipresente en la sede del club, en donde perfila el balance de la pasada campaña y el presupuesto de la próxima, que deben ser entregados en la LFP antes del próximo 20 de julio.
Las fuentes de Ibaigane consultadas por este periódico mantienen que el presupuesto 2006-07 aumentará de manera muy leve. De los 41,1 millones de la pasada campaña a cerca de 42 en la próxima, lo que supondría un aumento de 2,18%, muy por debajo del IPC.
A partir de aquí, la junta debe echar cuentas. El decreto que transformó los clubes en sociedades anónimas especificaba que las directivas de los cuatro que quedaron eximidos de esta transformación (Athletic, Osasuna, Real Madrid y Barcelona) debían garantizar el 15% del importe general de gastos de la entidad.
Las cuentas
De esta forma, la junta debería avalar esta campaña 6,3 millones de euros, siempre que el presupuesto se quede en 42 millones. A esta cantidad hay que sumar el déficit de esta campaña (1,7 millones) y restarle el superávit de la pasada (6,7). El resultado final coloca a la junta ante la obligación de responder ante la Liga Profesional con 1,3 millones de euros. Fuentes del club consultadas por este periódico mantienen que será Lamikiz el mayor fiador del equipo de gobierno.
Será la segunda vez en la que la actual directiva tenga que presentar un aval ante la patronal del fútbol. En su primer ejercicio, los directivos de Lamikiz garantizaron su gestión con 5,8 millones frente a un presupuesto de 38,94. La pasada campaña, el superávit les evitó pasar por ese trámite. Entre los equipos de gobierno precedentes, el liderado por Javier Uria y más tarde Ignacio Ugartetxe se vio obligado a garantizar con depósitos bancarios su gestión.