Irán advirtió ayer que no acatará «condiciones previas» para sentarse a la mesa de negociación con las superpotencias y hablar sobre su programa nuclear, con lo que implícitamente rechazó suspender el enriquecimiento de uranio. «El único camino es el diálogo. Las premisas sólo limitan el marco de las negociaciones y no permiten conseguir resultados», señaló Hamid Reza Asefi, portavoz de la diplomacia iraní.
Asefi agregó que la República Islámica de Irán «no renunciará a sus derechos» en materia de enriquecimiento de uranio. «Una de las partes no puede fijar condiciones previas para llevar a cabo negociaciones sin tomar en consideración la posición de la otra parte», indicó. Según el ministro de Exteriores iraní, Manuchehr Motaki, su país ya «ha empezado a analizar seriamente la oferta» de las superpotencias y, una vez concluido dicho examen, dará «su respuesta».
Motaki, sin embargo, se negó a precisar si Irán va a aceptar cumplir la exigencia de la comunidad internacional. «Permítanme respetar el acuerdo con los europeos para no decir nada de la oferta», respondió el ayer. El viernes, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, declaró en Shanghai que la propuesta supone «un paso adelante» que merece ser estudiado cuidadosamente.
Pese a los tímidos avances del presidente, el guía supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenéi, se mantuvo en la posición de intransigencia que ha venido caracterizando a las autoridades de su país al sentenciar que Irán «no se plegará ante las presiones». El portavoz de la diplomacia volvió a reiterar ayer estas tesis y criticó la rigidez de EE UU. «No tenemos ninguna exigencia ilógica para que sea necesario dar muestras de flexibilidad. Hemos dicho negociaciones sin condiciones previas», subrayó Asefi, quien acusó a Washington de «limitar el campo de negociación al tratar de imponer condiciones».