CiU quiso apropiarse de la victoria del 'sí' en el referéndum estatutario y apeló a los datos. Su secretario general, Josep Antoni Durán Lleida, aseguró que en aquellas zonas de Cataluña en las que es la fuerza mayoritaria se registró la participación más alta y con mayor porcentaje de votos afirmativos. El líder de los nacionalistas, Artur Mas, optó por un tono presidencialista, trató de colocarse por encima de las rencillas, proclamó que, a partir de hoy, Cataluña tiene «una oportunidad de oro» para construir su futuro con un marco de mayor autogobierno, y animó a sus seguidores a trabajar «desde mañana mismo para que la realidad de un buen gobierno, que también nos hace falta, la podamos ver en los próximos meses».
La federación nacionalista fue la fuerza más satisfecha con los resultados del referéndum. Sus dirigentes sólo torcieron el gesto al reparar en que la participación no llegó al 50 por ciento del electorado. Mas, sin embargo, pasó por encima de ese detalle e hizo una valoración triunfante de la consulta popular y de «la nueva etapa» que se abre en la comunidad. «Cataluña -dijo exultante- tiene un nuevo Estatuto, tenemos un arma potente para que los ciudadanos lleven el país adelante».
El líder de CiU, flanqueado por el ex presidente Jordi Pujol, Durán Lleida y la plana mayor de su partido, se dirigió a una militancia enardecida que, banderas catalanas en ristre, se agolpó en los salones del hotel Majestic, la tradicional sede de las noches electorales de la federación. Mas dejó el trabajo partidista a su secretario general y prefirió dirigirse a «todos» los catalanes, «los que han votado 'no' o no han votado» para que arrimen el hombro «en el proceso de construcción nacional» de Cataluña.
«Un buen país»
Sólo tuvo una leve alusión a los partidos del frente del 'no', que han «intentado impedir» la aprobación del Estatuto, para decirles que los catalanes «hemos superado todos los obstáculos», un logro que es consecuencia de que «tenemos un buen país que ha aguantado bien en los momentos difíciles».
Mas aprovechó para lanzar un llamamiento a sus bases de cara a los próximos comicios catalanes, previstos para el próximo otoño. «Ahora os animo a todos a trabajar desde mañana mismo para que la realidad de un buen gobierno, que también nos hace falta, la podamos ver en los próximos meses. Debemos tener un buen gobierno» , dijo entre gritos de «¿Mas presidente!».
CiU desbordaba ayer un optimismo basado en los análisis de los buenos resultados obtenidos en sus feudos electorales. Durán Lleida incidió en este punto y sostuvo que los votantes nacionalistas fueron los que «más han participado». El secretario general de la federación subrayó que «donde nosotros somos mayoritarios ha habido más participación y más 'síes'».
Incidió en que Esquerra Republicana y el PP, los defensores del 'no', no lograron reunir apoyos similares a los que tuvieron en las últimas elecciones autonómicas. Los votos negativos en el referéndum bordearon el 21 por ciento, mientras que en los comicios autonómicos de 2003 la suma de los sufragios de republicanos y populares superó el 28.
El secretario general de CiU también lanzó una andanada contra los responsables nacionales del PP, a los que acusó de sembrar la insidia de que el referéndum deslegitima al Estatuto porque la mitad de los catalanes no hayan votado, un planteamiento, dijo, que evidencia que «no saben digerir la derrota».
Los dirigentes de CiU soslayaron, en cambio, criticar en público a los socialistas, sus socios en la campaña por el 'sí', pero fuentes de la federación apuntaron que en los caladeros de votos del PSC, como las poblaciones del entorno de Barcelona, se registró una alta abstención.