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Lunes, 19 de junio de 2006
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POLÍTICA
POLÍTICA
Carod admite la derrota pero recuerda que Montenegro necesitó más participación
Achaca lo sucedido a una campaña «española: Zapatero contra Rajoy»
Carod admite la derrota pero recuerda que Montenegro necesitó más participación
PLANA MAYOR. Carod Rovira y varios dirigentes de ERC hacen su valoración del resultado. / EFE
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ERC admitió la victoria de la reforma estatutaria y la derrota de su partido, pero atribuyó el escaso porcentaje de votos negativos a las presiones de los partidarios del 'sí' y a una campaña planteada en clave de «Rodríguez Zapatero frente a Rajoy». Josep Lluís Carod-Rovira destacó que la «tan y tan elevada» abstención condicionará de modo negativo la aplicación del texto estatutario. «La gente no estaba por una mala prórroga, sino por un buen partido: eso explica un índice de abstención tan elevado», dijo el dirigente republicano.

Abundando en esta idea, el presidente de ERC recordó que la UE exigió el 55% de participación para la consulta sobre la independencia de Montenegro y explicó que si el mismo baremo se hubiera aplicado ayer en Cataluña, «no habría requerido el porcentaje mínimo para ser tomado en consideración».

Aún así, Carod-Rovira aseguró que ERC «acepta, acata y reconoce la plena validez de los resultados». «Lo que nosotros defendíamos no ha ganado», reconoció, aunque justificó que los republicanos han tenido en las últimas semanas «grandes dificultades» para hacer llegar su 'no' «en medio de una lluvia permanente por el 'sí'». Otro aspecto negativo fue, a su juicio, que el PSC y el PP plantearon la campaña del referéndum «en clave española: Zapatero contra Rajoy».

El dirigente independentista aseguró que su partido «comprende las razones» de los ciudadanos que han votado a favor del texto, aunque, según él, lo han hecho con sentido «crítico», y se mostró convencido de que, en el futuro, «muchos» de estos electores «seguirán votando» a Esquerra Republicana cuando lleguen las elecciones autonómicas porque este partido «ha resistido en sus posiciones» contra un Estatuto «de ambición pequeña» que no es más que «una mala prórroga» del texto aprobado en 1979.

Sobre el bajo nivel de participación, el político republicano interpreto el dato en clave de que «la gente no estaba por una mala prórroga, sino por un buen partido: eso explica un índice de abstención tan elevado». En su opinión, es un nivel de indiferencia con el que «no se puede frivolizar».

En consonancia con las reflexiones de su jefe de filas, la portavoz de Esquerra Republicana, Marina Llansana, calificó la victoria de «débil» e interpretó la «baja participación» como una «prueba de la desilusión con que se ha llevado todo este proceso». La abstención, para los republicanos, fue mayor de la lógica «por todo el recorte» sufrido por el proyecto emanado del Parlament el 30 de septiembre en las Cortes Generales, una vez que el presidente Rodríguez Zapatero y Artur Mas alcanzaron un acuerdo sobre el texto en una reunión secreta en La Moncloa.



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