El 'número dos' de la organización Al-Qaida decidió anular el ataque con gas que la red terrorista había planeado en 2003 contra al metro de Nueva York porque el atentado no iba a resultar lo suficientemente terrible para las aspiraciones del grupo que lidera Osama bin Laden. La orden del egipcio Ayman al-Zawahiri fue ejecutada tan solo 45 días antes de la fecha fijada para que la Gran Manzana volviera a sumirse en el terror y la tragedia. Eso es, al menos, lo que sostiene el autor del libro que ha desvelado las intenciones de la red islámica.
Al parecer, el objetivo de Al-Qaida no era otro que superar la destrucción de los ataques a las Torres Gemelas. «¿Por qué? Porque así se crearía una curva ascendente de terror y expectación a la espera de un tercer atentado. El miedo es la principal estrategia de la organización», sostiene Ron Suskind en una entrevista concedida a la revista estadounidense 'Time', encargada de publicar varios capítulos de su libro 'The One Percent Doctrine' ('La doctrina del 1%').
El escritor considera que toda esta información pone de manifiesto que la próxima acción terrorista amenaza con ser «aún más mortífera que las del 11-S». Aunque reconoció que no podía dar fe de que todos los detalles del libro sean ciertos, Suskind dijo que «la idea central de la historia parece ser verídica».
Fondos antiterroristas
Según explica el escritor, ganador de un premio Pulitzer, en su obra, una fuente cercana a Al-Qaida reveló a oficiales estadounidenses los planes de la organización. Sin embargo, los servicios secretos se enteraron del hipotético ataque gracias a la confesión de un presunto terrorista detenido en Arabia Saudí. Un ordenador portátil que le fue incautado al yihaidista arrestado les permitió descubrir la trama. El complot incluía el uso de un artefacto rudimentario pero efectivo fabricado con tarros, que los terroristas pensaban esconderlo en los vagones del metro neoyorquino. La bomba liberaría con facilidad cianuro de hidrógeno. El gas letal ya fue usado por los nazis en los campos de exterminio.
La información divulgada ha sido aprovechada por los demócratas para renovar su llamada al departamento de Seguridad Interna para que le restaure a la ciudad sus fondos antiterrorismo. «Esto es sólo una evidencia de que lo que nos hizo el Gobierno fue terriblemente descaminado y simplemente equivocado», expresó el senador Charles Schumer tras revelarse el plan. «Demuestra que Nueva York es el principal objetivo, y demuestra la importancia de que haya un trabajo previo de inteligencia», agregó.
Schumer y otros legisladores, al igual que funcionarios estatales y municipales, han prometido que se esforzarán en revertir la reciente decisión del departamento de recortar la asignación federal antiterrorismo de la ciudad en un 40%, unos 65 millones de dólares menos que los 164 millones destinados el año pasado.