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Los jóvenes vascos anteponen la salud, la familia y la amistad al amor y al sexo
Según una encuesta del Observatorio Vasco de la Juventud, 43.000 ciudadanos de entre 15 y 29 años siguen una dieta de control de peso
Los jóvenes vascos anteponen la salud, la familia y la amistad al amor y al sexo
«MENOS KILOS». Andrea Casales, Ariane Muñoz y Sheila Alejo discuten sobre los estereotipos que marca la sociedad. /FOTOS: FERNANDO GÓMEZ
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Para los jóvenes vascos de entre 15 y 29 años lo más importante es la salud. En una lista del 0 al 10, ocupa un sobresaliente (9,21). Pero los jóvenes no siguen el caminito trillado del refrán 'salud, dinero y amor'. No. En segundo lugar sitúan a la familia (9,09); por detrás, la amistad (8,86), el amor (8,77) y el sexo (8,11). El ocio (7,99), el trabajo (7,86) y los estudios (7,59) siguen en el listado de prioridades de la juventud. En anteúltimo lugar aparece la política (5,47, casi la mitad de valorada que la salud). La religión ocupa el furgón de cola con un débil 3,33.

El sexo, gran caballo de batalla de nuestros días, sufre además un repunte en el interés juvenil en estos tiempos primaverales: según el informe del Observatorio Vasco de la Juventud 'Tendencias de la Juventud Vasca 2006: Salud y Juventud', su valoración aún era menor el pasado mes de octubre (7,93).

Sexo y cuerpo. Preguntados por la percepción que los jóvenes tienen de su aspecto, el 66% de los encuestados asegura que «tiene la talla adecuada», mientras que uno de cada cinco, o lo que es lo mismo 70.000 de los 350.000 ciudadanos de entre 15 y 29 años residentes en la comunidad autónoma, se ven un poco gordos (19,4%) o demasiado gordos (1,1%).

Ese dato desemboca necesariamente en una evidencia. El 12,4% (más de 43.000 jóvenes) están a dieta. José Antonio Piniés, endocrinólogo en el Hospital de Cruces y presidente de la Sección de Endocrinología de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, constata que la obesidad alcanza ya a un 14% de los adultos y que el 36% padece sobrepeso. Y si hablamos de niños, las cifras son aún más terribles: un 14% de obesos y un 22% con sobrepeso. «No hablamos de un problema estético sino de salud. El exceso de peso triplica el riesgo de padecer diabetes, hipertensión y colesterol», recuerda Piniés. «Los jóvenes son gente bien informada y perciben el riesgo para la salud que supone la obesidad. Además de la dieta (aunque mejor habría que hablar de aprender a comer), es importante cambiar nuestros hábitos de vida: control del peso, ejercicio físico, no fumar. Comer bien y mantenernos físicamente activos son básicos para nuestra salud. La clave para defendernos de esta epidemia -puntualiza el doctor Piniés- es la educación, los hábitos de vida saludables». Las chicas, en particular, son las que más hacen dieta. Álava y Vizcaya, igualadas en la tasa, superan a Guipúzcoa. Por el contrario, un 12% de los jóvenes cree que están «un poco» o «demasiado delgados».

Depresión

La encuesta no entra en el detalle del tipo de dieta seguida por los jóvenes, aunque todo sugiere que se produce una combinación de las realizadas bajo supervisión médica y de las seguidas con productos milagro que proliferan en revistas juveniles y comercios, y que captan «por el camino fácil» a quienes desisten del control facultativo.

Al tiempo, el muestreo telefónico efectuado entre 1.400 jóvenes descubre que, entre quienes dicen padecer problemas o estar en tratamiento psicológico (un 2,2% en la encuesta, cuando la realidad de España y Europa establece un 7% de la población tratada), hay un preocupante 3,2% que reconoce sufrir bulimia. Además, de los que asumen estar en tratamiento psicológico, una cuarta parte padece depresión, un 23% ansiedad y el 6,5% problemas con alcohol y drogas, el mismo porcentaje que los afectados por secuelas tras un accidente de tráfico y por problemas de relación con los amigos. Violencia y problemas en casa llevan a la consulta del médico al 6,4% de estos jóvenes. Sufren más estos problemas las chicas que los chicos y más, también, las de la clase alta y media alta.

Aunque la mayoría de los encuestados percibe su estado de salud como bueno o muy bueno, hay diferencias significativas en función del sexo y de la clase social, señala Xabier Sánchez, del Observatorio Vasco de la Juventud. «Las chicas y quienes se denominan como clase media-baja tienen peor percepción de su forma física».

El estudio descubre la existencia de síntomas psicosomáticos ligados al estilo de vida. La «velocidad de vida en las ciudades», resume Sánchez, desemboca en estados de cansancio y agotamiento, irritabilidad y mal genio, nerviosismo, dolor de espalda, cuello y hombros, dificultades para dormir, cefaleas, ánimo bajo, miedo, molestias en el estómago y sensación de mareo. Los más afectados son quienes trabajan y estudian, así como los habitantes de grandes áreas urbanas como Bilbao y la Margen Izquierda. «El síntoma psicosomático más frecuente es el cansancio y el agotamiento crónico. Lo padecen uno de cada tres jóvenes», matiza Xabier Sánchez.

El estudio presentado ayer es un primer paso en el conocimiento de los hábitos relacionados con la salud desarrollados por los jóvenes vascos.

j.mendez@diario-elcorreo.com



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